Domingo 25 de Octubre de 2009
Capaz de resurgir y reinventarse aún a pesar de una maquinaria publicitaria capaz de igualarlo y devorarlo todo, Charly García celebró anteanoche en el estadio porteño de Velez sus 58 años desplegando gran parte de su notable repertorio que cantó como nunca para brillar como siempre. Tanto que hizo obviar el temporal.
Con la puesta urdida por Pichón Baldinu, García se dio el gusto de regresar tras un tiempo oscuro y difícil y mostró que la mejor terapia es su música.
En un año desolador para la música popular argentina que perdió a figuras de la talla de Mercedes Sosa y Suma Paz, el artista rockero recogió el guante de semejantes ausencias y revivió a partir del fuego sagrado de una obra a la que no diluyó ni el llamativo temporal que se abatió sobre la Capital Federal.
Canciones de toda su historia en solitario desde 1982 y apenas la referencia a Seru Girán en el resignificado testimonio de “Llorando en el espejo”, bastaron para que Charly lo hiciera de nuevo pero desde otro lugar.
El creador que era capaz de romperlo todo, tocar un rato, salirse del escenario o rockear por horas, ahora está sedado y medicado pero el poder de su obra es un elixir que lo mantiene a punto para disfrute propio y de un público que lo adora.
Charly está de regreso, sus canciones volvieron a hacérsele carne y sólo hace falta aprender a escucharlo otra vez para que siga marcando el camino.
En el recital que dio en el estadio porteño conmovió a unas 40 mil personas que disfrutaron de sus grandes temas y de la presencia de Luis Alberto Spinetta, con quien compartió “Rezo por vos”.
“Mi música es subacuática”, “Siempre que llovió paró” o “Say no more es impermeable”, fueron algunas de las frases que Charly disparó.
La tormenta afectó al escenario e impidió que los músicos tocaran. El más afectado fue el histriónico Fabián “Zorrito” Von Quintero, cuyos teclados estaban más expuestos a la lluvia. García se sostuvo en la ajustadísima banda integrada por los chilenos Kiushe Hayashida (guitarra y coros), Tonio Silva Peña (batería) y Carlos González (bajo) como soporte, a los que sumaron color la guitarra de Carlos García López y la voz de Hilda Lizarazu. l (Télam)