Celebran la decisión de levantar restricciones a la importación de libros
El presidente de la Cámara Argentina del Libro, Isaac Rubinzal, expresó que las trabas impuestas por el gobierno al ingreso de libros "generaron un tema serio al consumidor".

Viernes 30 de Marzo de 2012

El presidente de la Cámara Argentina del Libro, Isaac Rubinzal, celebró hoy la decisión del  Gobierno nacional de dar marcha atrás con las restricciones dispuestas al  ingreso de libros al país, al destacar que esas trabas generaron  “un tema serio al consumidor”.

Asimismo, Rubinzal se pronunció a favor de que las autoridades  nacionales y las partes involucradas en la impresión de libros se  sienten a hablar en una “forma civilizada para poder avanzar en  una industria que, además de ser importante afuera, sea competitiva  económicamente”.

Rubinzal precisó que, anoche, el secretario de Comercio  Interior, Guillermo Moreno, se comunicó telefónicamente con él para  explicarle que el tema de los límites que se habían establecido al  ingreso de las publicaciones al país ya quedó “solucionado”.

“El tema que preocupó a la sociedad duró unos días (pero)  felizmente llegó a la situación anterior”, expresó el dirigente, en  declaraciones a radio El Mundo. La determinación de retrotraer la situación con respecto a la  importación de libros fue anunciada anoche en una nota enviada por  Moreno a la directora de Técnica de Importación, Gladys Morando.

“No resulta necesaria la intervención previa de la Dirección  de Lealtad Comercial ni la presentación de certificación ni de  declaración jurada ni documentación alguna por parte de importador, en  el marco referido, para su liberación a plaza, siempre que la  mercadería ingrese para uso y consumo del destinatario y su finalidad  no sea la comercialización”, señaló la resolución.

Rubinzal recordó esta mañana que las trabas al ingreso de  libros desató “más ruido de lo que el tema era en sí, pero existía,  generaba un problema serio al consumidor”.
El profesional señaló que la anterior medida afectaba a las  publicaciones que “vienen en correo especial por hasta mil dólares y  hasta 50 kilos, además de los envíos individuales, como por  ejemplo, gente que compró libros por internet”.

“Es decir, era un tema de poca plata y de muchos problemas  desde el punto de vista personal”, remarcó. Consultado sobre la polémica surgida en los últimos tiempos alrededor de la impresión o no de libros en el país, Rubinzal  consideró que “un camino que solucionaría mucho esto es que funcionara  la cadena de valor” y que ello se discutiera entre las partes  involucradas y funcionarios nacionales.

“La cadena de valor tiene tres actores que son los  imprenteros, es decir, los gráficos, los papeleros y nosotros (los editores)  y, con esto, en una mesa de discusiones empezar a encontrar  algunas salidas económicas y operativas a algunos temas”. El dirigente explicó que en la conversación que mantuvo anoche  con Moreno le señaló la necesidad de comenzar a hablar con los  “distintos actores y bajo una forma civilizada poder avanzar en una  industria que, además, de ser importante afuera ser competitiva  económicamente”.