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Castigó públicamente a su hijo por hacer bullying y le llovieron críticas

El chico, de diez años, maltrató a sus compañeros en el micro escolar. Y el padre lo obligó a correr cada día hasta la escuela.

Martes 06 de Marzo de 2018

Un estadounidense de Virginia es partidario de los castigos ejemplificadores. Y fue por eso que no pudo más que ponerse en acción cuando descubrió que su hijo tenía actitudes de pendenciero y estaba haciendo bullying a sus compañeros. El castigo fue obligarlo a ir corriendo cada día a la escuela, a dos kilómetros de distancia. Y también filmarlo y transmitirlo en vivo mientras cumplía su penitencia. Al parecer, y pese a las críticas que recibió en las redes sociales, el castigo surtió el efecto que buscaba el hombre: el pequeño aprendió la lección, cambió su actitud y también hizo ejercicio.
Bryan Thornhill descubrió que su hijo Hayden, de 10 años, acosaba violentamente a sus compañeros de ruta en el ómnibus escolar. Cuando el conductor lo descubrió, Hayden fue expulsado del micro durante tres días.
El señor Thornhill obligó a su hijo a ir corriendo al colegio bajo la lluvia, mientras él lo seguía con el coche y lo transmitía en vivo por Facebook Live. "Durante toda la semana tendrá la experiencia de ir corriendo. La buena noticia es que tiene muy buen ritmo. Solamente quería que lo vieran y se rían un poco", se escucha de fondo en la narración mientras el niño se esfuerza en mantener el paso con su mochila escolar a cuestas.
"Eduquen a sus hijos. No sean amigos, sean padres. Eso es lo que necesitan los niños hoy en día", dice el hombre de la ciudad de Roanoke.
Bullying

Thornhill asegura que practica "educación infantil simple y de la vieja escuela", de la que dice que cuando los chicos hacen algo incorrecto "tienen que pagar el precio".
Más de un millón y medio de personas vieron el video en menos de una semana y suma más de 11 millones de comentarios en las redes. Y luego añadió un video por cada nuevo día de castigo. Por supuesto, le llovieron felicitaciones pero también críticas por sus métodos.
"Amo a mis hijos más que a nada. Ellos son mi verdadero mundo y mi objetivo es que se pongan de pie sobre mi ataúd, miren hacia abajo y digan: «gracias, papá, hiciste tu trabajo y nos criaste fuertes y correctos»", escribió para insistir en su método.
Thornhill concluyó: "No hay que pegar a los niños, pero de vez en cuando hay que apretarles las tuercas".

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