Casi 368.000 refugiados llegaron a Europa en 2015 y la ONU advierte sobre crisis
La mayoría de los desplazados e inmigrantes que llegan a Grecia provienen de Siria, Afganistán e Irak, mientras que en las costas italianas desembarcan principalmente africanos.

Martes 18 de Agosto de 2015

El organismo de la ONU para los refugiados (Acnur) advirtió hoy que el número de refugiados e inmigrantes que llega a Europa a través del mar Mediterráneo no para de crecer y que este año ya llegó al récord de 266.000 personas, sin contar a los 102.000 que entran al continente por tierra a través de Grecia y Hungría.

Los países europeos más sobrepasados por esta inédita ola de refugiados e inmigrantes son los que primero los reciben, es decir, Grecia e Italia. Según el último informe de Acnur, 160.000 personas desembarcaron en las costas helenas este año y otros 104.000 en la vecina Italia.

Mientras la mayoría de los recién llegados a Grecia provienen de Siria, Afganistán e Irak, los que desembarcan en las costas italianas son oriundos de África, principalmente de Eritrea. Por eso, la mayoría debería ser reconocido por los países europeos como refugiados, dijo Acnur.

El gobierno heleno de Alexis Tsipras anunció hoy que creará de inmediato tres centros de recepción de inmigrantes y refugiados en las islas de Kos, Jíos y Leros, en el mar Egeo, tres zonas turísticas que, en plena temporada alta, quedaron completamente desbordadas en las últimas semanas.

Mientras se construyen estos centros, el gobierno alquilará barcos para garantizar traslados, por lo menos dos veces por semana, desde las islas hasta el puerto ateniense de El Pireo para evitar nuevos desmanes y disturbios entre las miles de personas que esperan una respuesta amontonadas y en medio de un calor sofocante.

“La situación es resultado de la falta de condiciones de recepción. Hay un cuello de botella porque la gente debe ser registrada por la policía, pero ésta está totalmente agobiada por la carga y trabaja 24 horas al día”, advirtió el vocero del Acnur, Willian Spindler, en una conferencia de prensa en Ginebra.

“La situación (de los refugios) también es muy frustrante. Algunos esperan quince o veinte días en condiciones que no son adecuadas y en muchos casos no reciben ni la asistencia más básica, así que quieren dejar las islas (griegas) lo antes posible”, continuó.

“Por esta razón -concluyó Spindler- Europa necesita unirse, asumir un rol de liderazgo y coordinar una respuesta. Obviamente, el gobierno griego tiene la responsabilidad de lo que suceda en su territorio, pero necesita que se le asignen recursos (europeos)”.

Pese a los repetidos pedidos de Grecia y de Italia, la Unión Europea (UE) no logró en su última reunión distribuir a 40.000 demandantes de asilo ya que muchos países miembros se negaron a recibir siquiera un refugiado, entre ellos el Reino Unido y Hungría.

Prometieron volver a reunirse en septiembre próximo para rever la situación, sin embargo, nadie en Europa duda que la cifra inicial de 40.000 ya quedó muy chica para enfrentar la creciente crisis de refugiados.
El gobierno de Alemania actualizó hoy sus pronósticos para este año y concluyó que podría recibir hasta 750.000 demandantes de asilo, un 70% más del que hasta ahora había sido su máximo histórico en 1992 con el inicio de las guerras de independencia en los Balcanes, adelantaron hoy fuentes oficiales al diario económico Handelsblatt.

La gran mayoría de los que refugiados e inmigrantes que llegan a la costa sur del Viejo Continente tienen como objetivo continuar viaje hasta algún país que ofrezca mejores oportunidades laborales, como el Reino Unido, Alemania o los países nórdicos.

Desde el sur hasta el norte europeo, por ahora, la única respuesta que los países están ofreciendo es más seguridad, más detenciones y más restricciones fronterizas.

En Italia, la policía se está concentrando en detener a los miembros de las mafias que cobran cifras exorbitantes a las personas de Medio Oriente y África para cruzarlos hasta el continente europeo.

Hoy, la Fiscalía de Catania, en Sicilia, informó que detuvo a ocho personas, tres marroquíes, un sirio y cuatro libios, y los acusó de ser los traficantes que organizaron el viaje en el que fallecieron asfixiados 49 personas el domingo pasado.

La semana pasada seis personas fueron detenidas por el mismo delito en el norte de Francia, cerca de la entrada del Eurotúnel que conecta al continente con el Reino Unido.

En Hungría, en cambio, el gobierno enfoca todos sus esfuerzos en frenar a los refugiados e inmigrantes, no a los que hacen dinero con su sufrimiento y ponen en peligro su vida.

El gobierno en Budapest informó hoy que el primer ministro Viktor Orban dio orden de crear unidades “cazafrontera”, integradas por miles de policías, para frenar al incesante flujo de personas que intenta entrar en la UE por tierra, desde los Balcanes.

En lo que va del año, Budapest ya calculó que entraron 100.000 refugiados e inmigrantes y, por eso, argumentó, comenzó a construir una valla alambrada de 177 kilómetros a lo largo de su frontera sur. Ya completó 70 kilómetros.

Una solución similar proponen Francia y Reino Unido para frenar a los miles de refugiados e inmigrantes que acampan en el norte galo a la espera de una oportunidad para entrar al Eurotúnel, cruzar el Canal de la Mancha e ingresar a territorio británico.

Los ministros del Interior de los dos gobiernos, el francés Bernard Cazeneuve y la británica Theresa May, firmarán el próximo jueves un nuevo acuerdo en Calais, la región del norte de Francia donde se encuentra la terminal de ingreso al túnel.

El acuerdo buscará “reforzar el compromiso común para garantizar la seguridad (del Eurotúnel) y luchar conjuntamente contra las mafias que trafican seres humanos y contra la inmigración clandestina”, informó hoy el Ministerio del Interior galo en un comunicado.

El texto no adelantó el contenido que tendrá el acuerdo, pero el gobierno británico del conservador David Cameron ya había dicho que inyectaría 10 millones de euros al fondo de 15 millones de euros creado en septiembre de 2014 para garantizar la seguridad en la terminal de Calais durante los próximos tres años.

Después de un pico de tensión a principios de mes, cuando más de 2.000 refugiados intentaron entrar en el Eurotúnel en apenas una semana, la empresa concesionaria informó que el número disminuyó a 100 ó 200 personas por noche.

Sin embargo, más de 3.000 refugiados e inmigrantes siguen esperando día y noche en un paupérrimo campamento de las afueras de Calais por su oportunidad para seguir viaje hasta su destino final.