Cada día más jubilados roban en supermercados italianos
La anciana saca tres veces el queso sellado de la conservadora. Su rostro refleja la indignación por el precio. Y la indecisión. Luego devuelve el trozo de parmesano del norte de Italia a su lugar y vuelve a hacer otra ronda por el supermercado con su carrito, casi vacío.

Lunes 21 de Abril de 2008

La anciana saca tres veces el queso sellado de la conservadora. Su rostro refleja la indignación por el precio. Y la indecisión. Luego devuelve el trozo de parmesano del norte de Italia a su lugar y vuelve a hacer otra ronda por el supermercado con su carrito, casi vacío.

Después regresa al puesto de queso, echa una mirada hacia la izquierda y otra hacia la derecha y finalmente hace desaparecer el deseado producto lácteo en su bolso. Es otro de los robos diarios y banales cometido por empobrecidos ancianos en Italia y filmado por las omnipresentes cámaras de vigilancia. Miles son sorprendidos in fraganti.

Y también esto es parte de la vida diaria en la "Bella Italia", un país que en realidad es una potencia económica y forma parte del club de los ricos países del G-8: después del día del mercado, varias personas pasan tirando sus carritos entre las cajas y cartones en busca de algún desecho comestible.

Puede ser fruta defectuosa o brócoli ya no tan fresco. Llama la atención la cantidad de jubilados que apenas tienen un poco de pasta y jamón en el carrito. Y en la caja se apela hasta al último euro. La vejez en medio de la pobreza es para muchos parte una triste normalidad.

Siete millones de italianos deben arreglárselas con una jubilación mensual inferior a los 500 euros (750 dólares), y otros tres millones reciben hasta 750 euros (1.125 dólares). Y ahora la creciente inflación reduce aún más su poder adquisitivo.

Muchos aparentemente no ven otra salida que robar en el supermercado. Si antiguamente los negocios vigilaban especialmente a la gente joven, que intentaba robar un CD, un DVD o una elegante prenda de vestir, ahora observan con especial atención a los "anziani". "En pocos años el aumento de los robos por parte de personas mayores aumentó entre un 40 y 50 por ciento", informan detectives de supermercados en alusión a los ancianos.

Muchos se sienten incómodos y preferirían no cometer los robos, según notan incluso los servicios de vigilancia, ya que los ancianos ladrones no van por el jamón de lujo de Parma, sino por las ofertas especiales. Cuando luego se les pide una explicación en la caja, después de un cuidadoso seguimiento, muchos quieren desaparecer avergonzados.

No les alcanza. Según el diario romano "La Repubblica", los abuelos y abuelas obligados por la crisis a robar son "personas que trabajaron toda la vida, pero a los que desde hace algunos años ya no les alcanza". Y cita las declaraciones de los responsables de la cadena Leclerc Conad sobre este tipo de ladrones: "Son muy viejos y tienen mucho miedo, pero no por eso podemos apagar las cámaras de vigilancia".

En muchos casos los supermercados hace la vista gorda y dejan ir a los ladrones tras obligarlos a pagar la mercadería. En la mayoría de los casos se les prohíbe volver de "compras". Así se mantiene fuera del asunto a los carabinieri, que de otra forma estarían obligados a realizar una denuncia.

Según "La Repubblica", sólo los ladrones reincidentes deben contar con que se llame a la policía. Eso también podría pasarle a cualquier signora que se lleva de paso un huevo de sorpresa. O ese señor mayor que en secreto come entre los estantes lo que luego debe pagar en la caja. La vergüenza es gigantesca cuando los responsables son atrapados: "Por Dios, ¡por favor no se los diga a mis hijos!".

"Ahora enfrentamos un nuevo tipo de hambre. Incluso aunque haya alimentos en los estantes, hay cada vez más personas que no pueden comprarlos", lamenta Josette Sheeran del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Roma, debido al brutal aumento de precios de los alimentos. Pero Sheeran se refiere a naciones empobrecidas como Haití, y aún no al país donde florecen los limones y que es celebrado por gourmets del mundo entero.  (DPA)