Buscan petrificar gases del efecto invernadero
En la lucha contra el calentamiento global, los científicos buscan convertir los gases que causan el efecto invernadero en piedra o transformarlos en un líquido parecido a una melaza, por debajo del lecho marino. Los analistas dicen que la búsqueda de una tecnología adecuada podría convertirse en un mercado de más de 150 mil millones de dólares.

Lunes 26 de Mayo de 2008

En la lucha contra el calentamiento global, los científicos buscan convertir los gases que causan el efecto invernadero en piedra o transformarlos en un líquido parecido a una melaza, por debajo del lecho marino. Los analistas dicen que la búsqueda de una tecnología adecuada podría convertirse en un mercado de más de 150 mil millones de dólares.
  Pero una gran preocupación es que los gases podrían generar pérdidas por los emplazamientos subterráneos mal elegidos, o que tal vez los gases podrían liberarse con un terremoto. Esas pérdidas podrían ser mortales y avivarían el temido cambio climático.
  Parte de la respuesta podría ser petrificar o licuar gases como el dióxido de carbono —liberado por ejemplo por las plantas de energía y fábricas que funcionan a carbón, petróleo o gas natural— si los obstáculos técnicos pueden ser superados y si los costos no son demasiado elevados.
  “Convertir los gases en piedra es algo ambientalmente benigno y permanente”, dijo Jurg Matter, científico alemán de la Universidad de Columbia en Nueva York.
  Matter está trabajando en un proyecto en Islandia para convertir dióxido de carbono, el principal gas invernadero, en roca. En teoría, el dióxido de carbono reacciona con el basalto poroso y lo convierte en mineral, pero nadie sabe cuánto tarda el proceso. Matter y expertos estadounidenses, franceses e islandeses planean inyectar 50 mil toneladas de gas en basalto, en una prueba que comenzará en 2009.
  Otros investigadores afirman que bombear el gas a los sedimentos que se encuentran bajo el lecho marino, a profundidades de unos tres mil metros, lo expondrían a suficiente presión para convertirlo en un líquido viscoso, como la miel.
  En el peor ejemplo conocido de pérdida, una erupción volcánica natural de dióxido de carbono del lago Nyos en Camerún, en 1986, mató a más de 1.700 personas. El dióxido de carbono no es tóxico, pero en altas concentraciones puede causar asfixia.

Olas de calor. El Panel Climático de la ONU dijo en un informe de 2005 que el almacenamiento de carbono podría ser una de las principales vías de contrarrestar el calentamiento global, que podría causar tormentas más poderosas y olas de calor, y derretir los glaciares, desde los Himalayas a los Andes.  (Télam)