Sábado 19 de Mayo de 2012
Pablo Albarracini, un joven baleado en la cabeza durante un asalto, está en coma pero no acepta recibir sangre por cuestiones religiosas: es testigo de Jehová. El hombre de 38 años recuperó parcialmente la conciencia ayer pero permanece en coma.
Albarracini, pese a su grave estado de salud, no recibe una transfusión de sangre porque es testigo de Jehová, religión que prohíbe esta práctica. El dejó establecida su adhesión a este principio a través de un documento que firmó hace cuatro años. La Justicia avaló el documento, y su padre, Jorge, lucha por todos los medios para revertir el fallo judicial. El padre de Albarracín contó ayer que su hijo "se despertó, le hablamos y nos contestó un par de preguntas. Mueve la cabeza hacia arriba y hacia los costados. Estuvo con mi señora y con un amigo nuestro". Pero su abogada fue más prudente. "Pablo comenzó a responder a estímulos, lo que no implica que esté consciente", explicó Mariana Gallego. La letrada asiste al padre en su batalla judicial para que le realicen transfusiones de sangre a su hijo. Albarracini fue baleado durante un robo en el que recibió cinco disparos en el cuerpo y uno en la cabeza. Jorge reafirmó ayer que su hijo, pese a la relativa mejoría, necesita la transfusión de sangre "ahora más que antes".
Pablo Albarracini se encuentra internado desde el 4 de mayo en la clínica Bazterrica de la ciudad de Buenos Aires. En ese momento los médicos ordenaron una transfusión urgente de sangre, lo que desencadenó una disputa familiar, que fue llevada a la Justicia.
Argumentos de la Justicia. Esta determinó que Pablo firmó "directivas anticipadas" en las que expresa ser testigo de Jehová y no aceptar transfusiones de sangre completas, glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas o plasma bajo ningún concepto, aunque el personal médico las crea necesarias para salvar su vida". La Justicia argumentó que la ley de Derechos del Paciente permite dejar directivas anticipadas, "salvo las que impliquen desarrollar prácticas eutanásicas". Y que rechazar una transfusión "no busca el suicidio sino mantener incólumnes las ideas religiosas que profesa" el paciente.