Martes 15 de Junio de 2010
Buenos Aires.- La justicia de Mar del Plata autorizó la interrupción de un embarazo de casi siete meses a una mujer de 32 años, cuyo bebé no tenía posibilidad de sobrevivir cuando naciera como consecuencia de un síndrome.
La decisión fue adoptada por el juez en lo Civil y Comercial de Mar del Plata Alberto Vidal, que hizo lugar al pedido de “aborto terapéutico” realizado cuando la mujer llevaba cinco meses de gestación y los médicos diagnosticaron la inviabilidad del parto.
José Luis Zerillo, abogado de la mujer que abortó, destacó que “era un embarazo deseado por la pareja” y aclaró que “en los primeros meses de gestación no había indicios de la patología”, que puso en riesgo la salud de la madre y era causante de la muerte en el niño.
Zerillo precisó que la enfermedad “se le descubrió casi ingresando al quinto mes”, que es cuando se realizó la presentación judicial que tardó casi dos meses en salir.
También agregó que la mujer sufrió “un síndrome de uretra que genera varias patologías en el desarrollo fetal y ausencia absoluta del líquido amniótico, lo cual generaba un reposo del feto sobre las paredes del útero y malformaciones”.
“Lo terrible de la cuestión es que cuando la sentencia sale, pese a que el trámite judicial trató de realizarse con la mayor prontitud posible, ya estaba ingresando la mujer al séptimo mes de embarazo, que es cuando se produce la interrupción”, dijo el abogado.
Zerillo señaló que “eso ocurrió este fin de semana”, y opinó que “hay innecesidad judicial” de un fallo para practicar un aborto terapéutico.
En declaraciones al canal de noticias TN, el abogado afirmó que “al Hospital Materno Infantil le planteamos desde el primer momento que una vez que se tenía el dictamen médico era innecesario someter a la mujer a una situación de prolongación de la gestación”. Y sostuvo que “además de la noticia sumamente traumática”, la mujer “debió soportar un periplo judicial, que no es adecuado a los tiempos médicos”.
También consideró “los peligros en base a la salud física de la madre que estaba con un alto riesgo de muerte intrauterina”, y destacó las consecuencias psíquicas de mantener dentro de su cuerpo un ser a sabiendas que era inminente la muerte e imposible de evitar". (Télam)