Austria: el "monstruo" se declaró culpable de la violación y cautiverio de su hija
El austríaco Josef Fritzl, acusado de violación repetida y privación de libertad de su hija Elisabeth, se declaró inocente de la acusación de homicidio de uno de los siete bebés procreados con ella. Fritzl mantuvo encerrada a su hija durante 24 años. "¡No culpable!", exclamó el austríaco, de 73 años...

Martes 17 de Marzo de 2009

El austríaco Josef Fritzl, acusado de violación repetida y privación de libertad de su hija Elisabeth, se declaró inocente de la acusación de homicidio de uno de los siete bebés procreados con ella. Fritzl mantuvo encerrada a su hija durante 24 años.

  "¡No culpable!", exclamó el austríaco, de 73 años, cuando se lo acusó de homicidio con el agravante de denegación de ayuda por la muerte del bebé.

  Fritzl mantuvo encerrada a su hija durante 24 años en el sótano de su vivienda de la pequeña localidad de Amstetten. Allí la violó constantemente y tuvo con ella siete hijos, de los que uno enfermó gravemente. Según la acusación, el hombre dejó morir al bebé, negándole tratamiento médico porque temía que sus crímenes fueran descubiertos. Tres de los hijos-nietos de Fritzl permanecieron en el sótano con su madre, en tanto que otros tres fueron adoptados por Fritzl y su esposa.

  Su doble vida salió recién a la luz el 26 de abril de 2008, cuando permitió a Elisabeth abandonar su encierro para ocuparse de su hija mayor, Kerstin, que se hallaba gravemente enferma. En los días posteriores a su detención, los análisis genéticos demostraron su paternidad. La conmoción de la sociedad austríaca por el caso fue enorme.

  Fritzl también se declaró "no culpable" del cargo de esclavitud. En cambio, aceptó su culpabilidad respecto a las acusaciones de violación, incesto y privación de libertad. Sus respuestas fueron pronunciadas en voz baja pero firme.

  "Se trata de la actuación de una persona, no del crimen de toda una localidad, ni de toda una nación", subrayó la jueza presidente del tribunal, Andrea Humer, al inicio de la sesión. Cuando Fritzl fue arrestado, los medios lanzaron al aire la pregunta de hasta qué punto sus familiares y vecinos desconocían el horror que estaba sucediendo en el sótano de la vivienda de los Fritzl.

  La fiscal, Christiane Burkheiser, hizo hincapié en la especial crueldad del caso. Contó que, bajo un pretexto, Fritzl hizo bajar en el lejano 1984 a su hija Elisabeth, de entonces 18 años, al sótano sin ventanas preparado anteriormente por él. Allí la encadenó y la violó en reiteradas ocasiones. Durante nueve meses mantuvo a su hija en un ambiente completamente oscuro y sin ventanas. "Llegaba, la poseía y se volvía a ir". Pasados los años, Fritzl amplió el sótano en dos pequeños cuartos más debido al nacimiento de los niños.

 

"Quería otra familia". El abogado defensor, Rudolf Mayer, rechazó que su mandante actuara por puro instinto sexual, sino porque deseaba tener una segunda familia. "Si lo hubiera hecho sólo por el sexo, no habría tenido hijos".

  Fritzl entró en la sala del tribunal escondiendo su rostro tras una carpeta azul y no respondió a las preguntas de un periodista. El juicio ha atraído hasta la localidad de St. Pölten, capital de la provincia de Baja Austria, a unos 200 periodistas de todo el mundo.

  En caso de ser declarado culpable de homicidio, Fritzl se enfrenta a una condena de cadena perpetua. En los demás cargos la pena máxima es de 15 años. Durante los próximos días está previsto que testifique su hija Elisabeth, mediante un video de 11 horas, cuya visión no estará abierta al público. Se espera que la sentencia sea pronunciada este viernes.  (DPA)