Asisten a familias por el crimen de Milagros
Daniel Arroyo, ministro de Desarrollo Social bonaerense, indicó ayer que se dará asistencia alimentaria directa y atención psicológica a las dos familias involucradas en el homicidio de Milagros Belizán...

Jueves 22 de Mayo de 2008

Daniel Arroyo, ministro de Desarrollo Social bonaerense, indicó ayer que se dará asistencia alimentaria directa y atención psicológica a las dos familias involucradas en el homicidio de Milagros Belizán, la nena asesinada por dos hermanos de 7 y 9 años, en la localidad bonaerense de Almirante Brown.

Advirtió que el crimen de Milagros —quien murió ahorcada con un cable, luego de ser golpeada—, "es el reflejo de la situación que vivimos en el país, con chicos en peligro y familias en crisis que no saben contenerlos".

La víctima y sus presuntos asesinos viven en el barrio San José, una de las zonas más pobres de Almirante Brown.

Los dos hermanos de 7 y 9 años, quienes confesaron el crimen, provienen de un hogar muy violento y presentan síntomas de desnutrición.

Los hermanos estarían alojados en una Comisaría de la Mujer, junto a su madre. Por ser menores de 16 años, para la ley son inimputables, de manera que la intervención judicial se haría por protección de personas y no por el delito presuntamente cometido.

Jueces y abogados advirtieron que el Estado no tiene respuestas para contener casos de gravedad. La reforma legal que se instrumentó en 2007, explicaron, cerró los institutos de máxima seguridad para menores de 16 y estableció un régimen de asistencia que deben aplicar los municipios, quienes carecen de fondos para aplicarlo.

Una madre golpeadora. Los vecinos del barrio San José cuentan que el papá de los chicos que mataron a Milagros murió hace un año de HIV y que Mónica, la mamá, tendría la misma enfermedad. Pero su abuela lo desmiente: "El murió de un infarto".

Una mujer de la cuadra retruca, indignada: "Ella se droga con paco, y cuando los hijos hacen algún lío los golpea". "César y Ezequiel eran temidos por los nenes del barrio. Les tiraban piedras a ellos y a los autos que pasaban. En la escuela también tuvieron problemas de conducta", cuenta un chico del barrio que vive de juntar cartón con su hermano. l (Télam)