Argibay: "El aborto es un problema de mujeres jóvenes, pobres e ignorantes"
La integrante de la Corte Suprema  dijo hoy que “yo no defiendo el aborto, no soy abortista ni ando  persiguiendo a las mujeres embarazadas para que aborten”, pero sostuvo que las complicaciones por la interrupción de la  gestación en los sectores más humildes de la sociedad “es causa de  muerte materna muy alta en nuestro país. Es una tragedia”.

Martes 22 de Septiembre de 2009

Buenos Aires- La integrante de la Corte Suprema  de Justicia Carmen Argibay volvió hoy a exhortar a los   legisladores a tratar los proyectos de despenalización del  aborto y  aseguró que éste “es un problema de mujeres jóvenes, pobres e  ignorantes” que no acceden a la educación ni a los métodos anticonceptivos.

“Yo no defiendo el aborto, no soy abortista ni ando  persiguiendo a las mujeres embarazadas para que aborten”, alertó la jueza,  pero sostuvo que las complicaciones por la interrupción de la  gestación en los sectores más humildes de la sociedad “es causa de  muerte materna muy alta en nuestro país. Es una tragedia”.

Argibay fue consultada por radio Continental un día después de  que una ONG presentara en la Legislatura porteña los primeros  resultados obtenidos de las consultas telefónicas a una línea creada  para dar información sobre la interrupción farmacológica del  embarazo.

Según esa experiencia, “cada 30 minutos una mujer llama” para  saber cómo abortar.

La línea telefónica “Aborto, más información, menos riesgos”  fue impulsada por la ONG Lesbianas y Feministas por la  Descriminalización del Aborto con el objetivo de favorecer el acceso a la  información sobre métodos correctos para llevar adelante esa práctica  recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Esta mañana, Argibay sostuvo que “el problema del aborto es el  problema de mujeres jóvenes, pobres e ignorantes” y alertó que  eso no sucede en los sectores medios y altos, donde tienen recursos  tanto económicos como educativos.

“Cuando uno tiene los medios, no tiene problemas”, sentenció  la magistrada, y dijo no entender cómo todavía este tema sigue  siendo “tabú”.

La magistrada insistió en pedir al Congreso que discuta  proyectos relacionados con esta problemática: “Había una iniciativa que  no sé si tenía media sanción en Diputados, pero no se pudo tratar  en el Senado. Hay una cantidad de influencia terribles”, se quejó.

La jueza dijo que si bien a ella personalmente le “gustaría  que nadie tuviera que abortar”, ésta práctica parecería ser el único  horizonte que queda, razonó, luego del “fracaso” en materia  educativa y en la provisión de métodos anticonceptivos en los sectores  más postergados de la sociedad.

“Dado que fracasamos en la parte de educación sexual, que es  obligatoria o debería serlo, por lo menos, en las escuelas para que  la gente tenga información, y también fracasamos con la provisión  de anticonceptivos para que la gente no quede embarazada si no  quiere, muchas veces a las mujeres la única salida que les queda es  el aborto”, estimó.
Añadió que la interrupción del embarazo es “una desgracia,  además de ser sumamente traumática par cualquier mujer”.
“Es una decisión que solo la puede tomar una persona, que es  la persona interesada, nadie más la puede tomar por ella, pero para  eso tiene que estar informada, tener educación, los medios, los  conocimientos”, insistió.
Para Argibay, lo que está faltando en la Argentina es una  profunda “discusión” sobre este asunto.
“Cuando se empieza a hablar del tema, aparece quien quiere  proponer ideas o dar información y otros, que se limitan a insultar  al contrario, al que piensa distinto y no debaten nada”, lamentó.
La integrante de la Corte propuso “cambiar el eje de la  cuestión y decir: esto tiene que ver con la igualdad y dignidad de  libertad para las mujeres”.
En tal sentido, argumentó que si no hay una clara conciencia  social del problema y un cambio de actitud, “a una criatura de 12  años violada, a veces por parientes o alguien de la casa, la  obligamos a ser madre, a cargar con una criatura que ella no sabe ni  siquiera qué tiene que hacer, ni entiende, y le condicionamos el  resto de su vida”.
“Cuando (esa niña) todavía no ha logrado probamente entrar ni  siquiera al colegio secundario, va a ser discriminada seguramente  en su ambiente, cuando es una víctima de un hecho violento del que  ella no tiene nada que ver”, alertó.