Miércoles 18 de Noviembre de 2015
Nadie podía hacerse el distraído. Desde esta mañana, Barcelona se convirtió en una ciudad olorosa. Y no se trata de alguna fragancia extraña sino directamente de "olor a estiércol", tal como denunciaron miles de barceloneses en las redes sociales.
¿Y de dónde llegaban esos aromas? nadie lo sabe, y las hipótesis se fueron cayendo una a una. La teoría más fuerte era el abono usado para fertilizar el parque agrario de Bajo Llobregat. Pero el Departamento de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Generalitat de Cataluña dijo que no, y que "todas las hipótesis siguen abiertas".
Lo cierto es que, desde esta mañana, todos los barceloneses se miraron la suela de los zapatos para ver si eran ellos los culpables de semejante hedor. Después empezaron a buscar culpables. La Guardia Urbana revisó las alcantarillas, pero no encontró nada raro. El Port de Barcelona aseguró que no hay ningún barco con esos aromas.
En conclusión, nadie sabe por qué, pero Barcelona huele mal, muy mal.