Sábado 06 de Febrero de 2010
La atención global se está desviando de la epidemia del sida en el peor momento, lo que implica que una nueva oleada de la enfermedad podría infectar a millones de personas en los países en riesgo, dijo ayer un experto en el tema.
Alan Whiteside, director de la división de economía de la salud e investigación de VIH/sida de la Universidad Kwazulu Natal, dijo que muchos países africanos, donde la enfermedad representa la mayor amenaza, no están implementando medidas de prevención a largo plazo.
Estas naciones necesitan ayuda para planificar la batalla que deben encarar a futuro, aseveró.
La amenaza del sida sigue siendo muy real en lugares como Suazilandia, Lesoto, Botswana, Namibia, Zimbabue, Zambia, Malaui y Sudáfrica, dijo, y la sensación de que la comunidad internacional la tildó como “resuelta” es muy peligrosa. Pero, sólo en Sudáfrica (donde el científico reside), la enfermedad causa alrededor de 1.000 muertos por día.
Unos 33,4 millones de personas tienen VIH en todo el mundo, el virus de la inmunodeficiencia humana que se transmite por vía sexual y provoca el sida.
Desde que emergió la enfermedad a comienzos de la década de 1980, casi 60 millones de personas fueron infectadas y 25 millones murieron por causas relacionadas al sida.
La región del Africa subsahariana es, por lejos, la más afectada del mundo, y aloja al 67 por ciento de las personas infectadas con el virus y el 91 por ciento de todas las nuevas infecciones infantiles, de acuerdo a datos de Naciones Unidas.
Whiteside dijo que los ministerios de Salud ahora debían usar fondos asistenciales para equipar y entrenar a los trabajadores de la salud y crear programas educativos de sexo seguro para combinar la importancia del sida con la concientización acerca del impacto a largo plazo de la enfermedad en sus países.
Dijo que la creciente sensación de que el sida ya no es una emergencia puede promover el deseo de los políticos de ser vistos lidiando con nuevas amenazas tales como el cambio climático y el medio ambiente. Pero, millones de africanos siguen dependiendo de tratamientos de cortesía de Estados Unidos, el Fondo Global y otros donantes.
Los programas de prevención son cruciales en estos países, señaló, pero a menudo son incompletos y sufren por la falta de liderazgo y visión a largo plazo de los gobiernos.