Lunes 07 de Abril de 2008
La joven de 17 años oriunda de la ciudad cordobesa de Villa Dolores que padecía disforia de género y fue autorizada a operarse para readecuar su sexo recibió su nuevo documento nacional de identidad (DNI) con nombre femenino, a cuatro meses de haberse sometido a la cirugía.
Nati, acompañada por sus padres, fue autorizada en setiembre de 2007 por un tribunal de bioética del Poder Judicial de Córdoba a someterse a la operación y a recibir un nuevo DNI con identidad femenina bajo seguimiento físico y psicológico de su estado hasta los 21 años.
Este caso fue el primero en el que un menor de 18 años es sometida a una intervención de reasignación sexual en Argentina, con consentimiento de la Justicia.
"Mis derechos". "Siento mucha alegría al tener un documento que diga de verdad quién soy. Ahora no tengo que andar aclarando nada cuando tengo que presentar mi DNI, siento que se están cumpliendo mis derechos como persona", sostuvo la joven.
La disforia de género, conocida como síndrome de Harry Benjamin, se caracteriza por un desacuerdo entre el sexo biológico y el sexo psicológico. El pedido para la práctica de la intervención quirúrgica de adecuación sexual fue solicitado en 2004 por los padres del adolescente.
"En la escuela —continuó la joven— está todo tranquilo, todos saben que yo soy Nati, pero nadie se mete y hay mucho respeto. Quiero terminar este año, después irme a una ciudad grande y estudiar algo que me guste", señaló.
"Por fin no pasé vergüenza cuando me llamaron entre mucha gente. Es emocionante caminar entre muchas personas sin tener avergonzarme de que me digan un nombre de varón. Eso me va curando de adentro", explica la adolescente.
Agregó que "si la lucha de mis padres o la mía les sirve a otras personas que sufren lo mismo, me va a alegrar mucho porque el dolor es tremendo. Pero cada caso es distinto, y debe ser contemplado con mucho cuidado".
La operación de adecuación sexual fue realizada en diciembre de 2007 en la clínica privada Eco Ber de la Plata. La intervención duro cuatro horas y media y el grupo de profesionales dirigido por el urólogo César Fidalgo concretó el trabajo sin cobrarle honorarios a la familia.
El total de los gastos insumió 18 mil pesos que fueron cubiertos por la obra social de la madre de Nati.
Los profesionales formaron un aparato genital femenino comenzando por la extirpación de testículos, la formación de una vagina y del clítoris —con una parte del glande— y el diseño de labios mayores y menores.
Un cuerpo equivocado. "Siempre he sido una mujer. Lo anterior, Marcos, fue un error de la naturaleza. No era yo. O era yo, pero encerrada en un cuerpo que no correspondía a mi verdadera identidad sexual", aseguró Nati.
Los años previos a obtener el permiso para concretar la operación fueron traumáticos para ella y su familia ya que entablaron una larga lucha en los tribunales.
Además, ante la desesperación de Nati, debieron superar dos intentos de suicidio y de mutilación. (DyN)