Miércoles 28 de Junio de 2023
Por segunda noche consecutiva, varias ciudades de Francia fueron escenario este miércoles de disturbios en protesta por la muerte de un joven de 17 años baleado en un control policial, pese a los llamados a la calma por parte del gobierno.
En Nanterre, a 15 kilómetros al oeste de París, donde el muchacho fue asesinado este martes, se reprodujeron los incidentes pese al anunciado despliegue de unos dos mil efectivos antimotines.
Los manifestantes levantaron varias barricadas y quemaron más de una decena de vehículos, así como mobiliario urbano, y la Policía detuvo al menos a 77 personas en París y sus alrededores.
Asimismo, los disturbios se extendieron por segunda noche consecutiva a otras zonas del país, como Lyon, Toulouse y Lille.
Más temprano, el ministro del Interior, Gérald Darmanin, dijo que se desplegarían dos policías policías en la región del oeste suburbano de París y en otras grandes ciudades —800 más que en la noche anterior— con el fin de “mantener el orden”. Paralelamente, el vocero del Gobierno, Olivier Verán, llamó “a la calma” para superar este momento de “emoción muy fuerte”.
“Nada, nada justifica la muerte de un joven”, dijo en Marsella el presidente, Emmanuel Macron.
“Las imágenes dan a pensar que no se respetó el marco de intervención legal”, dijo a su vez la primera ministra, Elisabeth Borne, en una sesión de preguntas al gobierno en el Senado.
En la noche del miércoles hubo disturbios en la región de París, sobre todo en Nanterre, donde Nahel, un repartidor de 17 años, perdió la vida durante un control policial.
Los residentes protestaron frente a la sede de la Policía. Algunos grupos incendiaron barricadas y basureros, destrozaron una parada de colectivos y arrojaron petardos a la Policía, que respondió con gases lacrimógenos y granadas de dispersión, según videos difundidos por medios locales. Más de 40 autos fueron quemados y 31 personas fueron detenidas, según el balance de las autoridades.
“Nuestra ciudad se despertó conmocionada, dañada, marcada y preocupada por esta oleada de violencia”, constató el alcalde de Nanterre, Patrick Jarry, llamando también a la calma y pidiendo “justicia para Nahel”.
Las fuerzas de seguridad en Francia suelen ser blanco de acusaciones de uso excesivo de la fuerza, como durante la final de Liga de Campeones en 2022 o las pasadas protestas contra una impopular reforma jubilatoria. Pero esta nueva tragedia relanzó el recurrente debate sobre la violencia policial, más cuando trece personas murieron en circunstancias similares en 2022.