A emprendedores cubanos la crisis los obliga a devolver licencias o cerrar negocios
Hasta marzo Julio Alvarez tenía una decena de automóviles en movimiento, clásicos Chevrolet y Ford de antes de la revolución del 59 en los que los turistas recorrían el Malecón habanero por 30 dólares la hora y se tomaban fotografías. Ahora los carros están aparcados en su garaje, los visitantes han desaparecido y sus choferes permanecen en sus casas.

Jueves 30 de Abril de 2020

Hasta marzo Julio Alvarez tenía una decena de automóviles en movimiento, clásicos Chevrolet y Ford de antes de la revolución del 59 en los que los turistas recorrían el Malecón habanero por 30 dólares la hora y se tomaban fotografías. Ahora los carros están aparcados en su garaje, los visitantes han desaparecido y sus choferes permanecen en sus casas.

Hasta la llegada a Cuba del nuevo coronavirus había unos 600.000 emprendedores —una cifra récord desde las reformas económicas de 2010—, de los cuales al menos 139.000 entregaron temporalmente sus licencias de manera voluntaria y otros miles cerraron obligados por las autoridades.

"Estamos en un impasse", dijo lvarez, copropietario de Nostalgicar, un negocio familiar. "Contábamos con 16 trabajadores contratados. No los puedo mantener. Están viviendo de sus ahorros''.

Como a muchos, a lvarez le preocupa la situación del vulnerable sector privado de la isla, donde las pequeñas y medianas empresas ni siquiera tienen estatus legal.

En estos días es común ver el cartel de "Cerrado" en cafeterías, bares, restaurantes o casas de alojamiento y los taxis particulares —los clásicos como los de lvarez para los turistas o los menos vistosos para la población— están paralizados.

Los tres primeros casos de Covid-19 se confirmaron el 11 de marzo. El 24 las autoridades suspendieron las clases, cerraron los aeropuertos, confinaron a los extranjeros varados en la isla en sus hoteles, suspendieron la renta de automóviles y todas las actividades de recreación.

Con ello cesó hasta nuevo aviso la licencia de unos 50.000 propietarios de taxis al tiempo que dejaron de circular los autobuses estatales urbanos e interprovinciales.

Todo se sumó a la crisis derivada del incremento de las sanciones de Estados Unidos que buscan asfixiar a la economía isleña para presionar por un cambio en el modelo político y a los propios obstáculos internos.

El turismo constituye una de las principales fuentes de ingreso de la isla. El sector deja unos 3.000 millones de dólares anuales al Estado y un monto similar a los particulares que rentan casas, preparan comidas u organizan visitas guiadas.

La relación entre el gobierno y los emprendedores ha sido zigzagueante. Aunque el 70 por ciento de los cubanos trabaja para el Estado, medio millón de personas se embarcaron en emprendimientos: desde vendedores ambulantes y costureras hasta hostales lujosos y restaurantes donde un plato cuesta 20 dólares, la mitad de un salario estatal.Quienes se dedicaron al trabajo independiente mejoraron sus ingresos. Los mecánicos de Alvarez, por ejemplo, tienen contratos por unos 2.000 pesos cubanos mensuales (80 dólares), 10 veces más de lo que obtendrían en un taller estatal.

La pandemia encontró a Cuba con una suba del PBI de apenas 0,5 por ciento.