Domingo 31 de Enero de 2016
El joven de 18 años detenido por la muerte de Elizabeth Dreher, la bibliotecaria de Romang que fuera brutalmente asesinada en su domicilio, fue formalmente imputado ayer por el delito de asesinato en ocasión de robo. La imputación se realizó ayer durante una audiencia oral y pública que fue presenciada por unas 60 personas entre amigo, compañeros de trabajo (la joven era bibliotecaria en una escuela y en la Universidad Católica Argentina) y familiares, en medio de un clima de tensión y llantos.
En la audiencia, que se inició a las 9.43, el fiscal Rubén Martínez imputó a Ezequiel S. por el delito de “homicidio en ocasión de robo, en carácter de autor”. A cargo de la defensa pública del acusado estuvo el Defensor Martín Ignacio Cáceres y presidió la audiencia el Juez Penal Mauricio Martelossi.
Tensión. Tal cual lo reflejó el diario digital ReconquistaHoy, que siguió desde un principio el caso, se sintió mucha tensión durante el desarrollo de la instancia judicial. en el recinto hubo llantos por parte de Carolina, hermana de la joven asesinada, y miradas condenatorias de los demás seres queridos de la víctima hacia el imputado, quien se mostró nervioso e inquieto y no hizo uso de la palabra.
El momento de máxima tensión, consignó el mismo medio, fue una vez finalizada la audiencia, cuando el imputado salió del recinto y fue increpado por familiares y amigos de la víctima. Antes esta situación, la policía debió hacer un cordón con unos 20 efectivos a fin de escoltar a Ezequiel S. hasta el patrullero.
La noche anterior, un nutrido grupo de personas se movilizó por las calles de Romang exigiendo justicia por el asesinato de la bibliotecaria.
El crimen. Tal cual lo publicó La Capital en su edición de ayer, la localidad de Romang, en el norte de la provincia, se vio sacudida por el asesinato de Elizabeth, de 33 años, ocurrido en su propia casa, donde fue grutalmente golpeada en la cabeza. La víctima, que trabajaba como bibliotecaria en la Escuela Nº 314 y en la sede Reconquista de la Universidad Católica, era una persona apreciada, de una reconocida familia.
Lissy, como la llamaban, era soltera y vivía sola en su casa propia de calle Moreno, a media cuadra del Camping Municipal de Romang, donde fue atacada la noche del jueves. Su cuerpo sin vida fue encontrado por su madre a las 21 de ese día, en la cocina-comedor de la casa. Una puerta de la vivienda estaba abierta y en el interior no había señales de lucha. El ahora imputado fue detenido poco después del hecho, tras haber sido reconocido por testigos.