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Hoy pedirán anular el proceso a la mujer que quemó a su esposo

Es el resonado caso de Marcelo Brun, a quien su esposa encerró y le prendió fuego. Un hecho que conmocionó a Cañada de Gómez.

Miércoles 27 de Mayo de 2015

La defensa de Virginia Navarro, la arquitecta cañadense sentenciada a 15 años por intentar matar a su esposo, Marcelo Brun, prendiéndolo fuego, presentará hoy en forma oral ante el tribunal penal de la sala 4ª los argumentos con los que exige la nulidad del proceso por el cual hoy tiene esa condena, aunque sin ejecución. El pedido se basa en la supuesta inimputabilidad de la acusada, basada en dos informes psiquiátricos de la Junta Especial de Salud Mental provincial, que consideran que al momento del hecho no era consciente de sus actos por padecer un cuadro delirante y paranoide.

La mujer estuvo en principio presa por el delito de "homicidio doblemente calificado por el vínculo y con alevosía en grado de tentativa, en concurso ideal con lesiones gravísimas igualmente calificadas", cometido el 30 mayo de 2011, cuando encerró a su marido en una pequeña habitación y lo incendió, aunque no logró su cometido porque lo alcanzó a salvar un vecino. Luego, fue internada en un psiquiátrico y actualmente se encuentra asistida en la clínica rosarina Avenida, ubicada en Mitre al 2200. El doctor Ismael Manfrín, juez de Sentencia de la 1ª Nominación de Rosario, resolvió otorgarle salidas con fines terapéuticos.

"Virginia no tiene ninguna restricción procesal. Está en la clínica internada como cualquiera pero tranquilamente podría estar en tratamiento ambulatorio. No tiene un régimen de sometimiento y sale cuando los médicos disponen, al principio lo hizo con un acompañante terapéutico y ahora con sus padres. Va al gimnasio, a natación y durante este tiempo compartió la habitación con otras tres personas. No representa peligrosidad alguna, tanto para ella como para los demás. Hoy está en terapia y no es nada que ver con la enferma que era. Las enfermedades mentales no se curan, se compensan. Y ella está compensada", explicó a este diario su abogado, José Luis Vázquez.

El defensor comentó que la acusada "padece una enfermedad psiquiátrica muy grave y poco común: es una alteración morbosa de sus facultades de magnitud suficiente para verle impedido comprender la criminalidad de sus actos, según el diagnóstico forense". De allí que, pese a que la Cámara de Apelaciones confirmó la condena de Primera Instancia, la sentenciada no pudo ser notificada "porque no es imputable y las condenas no se les pueden notificar a los inimputables". Por tanto, "a los jueces que la condenan les metí un abeas corpus, los denuncié por prevaricato y les pedí el jury de enjuiciamiento. También hice una presentación ante la defensoría de la Cámara de Pobres e Incapaces, pidiento que tomara intervención y así lo hizo ", advirtió el profesional.

Petitorio. La autorización de las salidas generó un hondo malestar a la víctima y su entorno, que la semana pasada encabezaron una multitudinaria manifestación en reclamo de una revisión del giro judicial que tomó la causa y de las últimas medidas permisivas a favor de Navarro, y donde se leyó un petitorio que Brun elevó a autoridades gubernamentales y judiciales y hasta la propia presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner. El revuelo generó eco en el tribunal colegiado de Familia Nº 3, a cargo de la jueza Silvina Ileana García, quien citó para este jueves al abogado Vázquez, al padre de la acusada que es a su vez su curador provisorio, a los médicos que la tratan y a su acompañante terapéutico, para evaluar distintos aspectos civiles relacionados con la causa.

En tanto, Brun logró que la justicia cañadense libre una orden de prohibición de acercamiento de Navarro a no menos de 200 metros de distancia de sus hijas de 14 y 10 años. "Esta ciudad es chica y cruzarse en la calle es muy común. Con esta decisión estoy un poco más tranquilo. Quiero paz y hoy parece que la libertad de ella (por su agresora) está en manos de una clínica. Al principio las actuaciones de oficio iban tan bien que no me constituí como querellante. Después se desvió todo y por eso seguiré tratando de que ella vaya presa, que no la declaren insana, no al menos en el momento en que hizo lo que hizo porque ella fue preparando el terreno y después quiso limpiar las pruebas", remarcó.

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