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Hermanos y campeones ya miran al mundo desde sus tableros de ajedrez

Francisco y Clara ganaron el certamen nacional en sus categorías. El se coronó en sub 12, y ella, en sub 10 femenino en el último torneo, que se hizo en Córdoba. Los esperan los panamericanos de Colombia y el mundial en Brasil. Pero nada es gratis.

Domingo 22 de Mayo de 2011

Villa G. Gálvez.— Francisco Muñoz tiene 11 años, vive en esta ciudad y, junto con su hermana Clara, de 9, son un orgullo para la región. Francisco acaba de consagrarse campeón absoluto en la categoría sub 12 del torneo nacional que organiza la Federación argentina de Ajedrez. Y Clara se alzó con el primer galardón en categoría sub 10 femenino. Francisco y Clara ya tienen acostumbrados a los villagalvenses a estos triunfos: ya en otras oportunidades volvieron consagrados, y prueba de esto son los trofeos y medallas que se apilan en una vitrina de la casa. Pero el esfuerzo siempre se renueva, y ahora van por más, si el presupuesto les permite a los padres abrirles camino a los Panamericanos de Colombia y al mundial, que se jugará en Brasil

El certamen se llevó a cabo esta vez en el complejo La Bancaria de Tanti, Córdoba, y participaron 152 jugadores de todo el país de las categorías sub 8, sub 10, sub 12, sub 14, sub 16 y sub 18.

Clara, que venía de ser campeona argentina sub 8 en 2010 y que al comenzar este año había salido campeona en la semifinal argentina femenina sub 10 - 2011, se adjudicó después de un duro torneo el primer puesto en la final de la categoría sub 10 femenina, con lo que logró su tercer campeonato nacional al ganar la última ronda y superar por medio punto a su más próxima competidora.

La particularidad de este torneo, realizado entre ajedrecistas de ambos sexos, hizo que durante la contienda Clara debiera enfrentarse con ajedrecistas muy experimentados, como el que fuera campeón de la semifinal absoluta y también con el que luego resultó campeón de la final absoluta. Sin embargo, ella se alzó con el primer puesto en la categoría femenina, creada justamente para incentivar la participación de las niñas en el deporte (ver aparte).

Francisco, que había obtenido un tercer puesto en las semifinales argentinas de este año, se enfrentó con ajedrecistas titulados, campeones panamericanos —varios de ellos con participación en mundiales— y logró su mayor título a nivel nacional al consagrarse campeón de la Categoría sub 12 absoluta. Anteriormente, en la categoría Sub 10, había conseguido un subcampeonato argentino en el 2009 y una medalla de oro en el sudamericano de ese mismo año, y en el 2010 un tercer puesto compartido —cuarto por desempate— al debutar en la final de la categoría Sub 12.

Al mismo tiempo, recibió el reconocimiento por su regularidad, alto nivel de estudio, preparación y entrenamiento mostrados a través de la solidez de su juego. Entre todos los campeones de cada categoría, fue el que mantuvo durante más largo tiempo el ciento por ciento de efectividad y el más alto puntaje al finalizar el torneo. De las nueve partidas disputadas logró siete victorias y dos empates, con lo que logró una clara ventaja que le permitió consagrarse campeón en la anteúltima ronda.

Con estos resultados quedaron acreditados como representantes oficiales de nuestro país en el Festival Mundial de la Juventud, a realizarse en Caldas Novas (Goiás, Brasil). Además, ambos están clasificados para jugar el Panamericano en Cali, Colombia, y en el caso de Clara, cuenta con la condición de oficial por haber ganado también la semifinal.

En casa. Clara cumplió 9 años en febrero, cursa el 4º grado en el colegio Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Villa Gobernador Gálvez. Dice que le va bien, que le gustan casi todas las materias, pero la preferida es el inglés, que estudia además en una academia. Es menuda, y apenas oculta su timidez detrás de unos anteojos que se saca y se pone para que el fotógrafo registre su carita diáfana. Cuenta que cuando salió en los medios con anteojos, sus compañeras no la reconocían. “Me decían que no era yo, pero me felicitaban”, cuenta. Y se ríe.

Francisco nació el 30 de noviembre de 1999, y juega al ajedrez desde los tres y medio. “Me contó mi papá que a los dos años ya jugaba con las piezas, pero las tiraba. Yo no me acuerdo”, cuenta, y confiesa que sus primer recuerdo de las torres, alfiles, caballos y peones lo tiene “de los cuatro años, cuando iba al club”. El “club” es la Casa de la Cultura de Villa Gobernador Gálvez, donde hizo sus primeros pasos. Hoy, igual que su hermana practica en el Centro Progresista de Rosario, una escuela de alto rendimiento.

Junto con Clara, Francisco también va a Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús, y es un fanático de la matemática, en la que también compite en olimpíadas. Le gusta catequesis, pero confiesta que odia lengua. Sin embargo, pone un tremendo esmero en hablar con una erudición que por momentos asombra, busca las palabras exactas, a veces elige las más difíciles y corrige a su hermana cuando la escucha hablar. Tiene una buena relación con sus compañeros, asegura que lo alientan y no deja de recordar a Alejo: “Lo estoy entrenando”, revela con orgullo docente.

La casa de los Muñoz es una típica edificación tipo chorizo remodelada y refuncionalizada para albergar a una familia moderna. La galería techada conserva las baldosas de granito, bien de época, blancas y negras salpicadas. Una parte de la casa muestra un reciclado reciente. Cuando se entra a lo de los Muñoz ya se respira una atmósfera infantil, y da la idea de que todo gira alrededor de los chicos. El metegol, una carpita iglú muy pequeña, un tobogán tamaño muñeca y una cocinita de plástico totalmente equipada que seguramente ya no se usa invaden la galería apenas se accede. Adentro, la vitrina con los trofeos ocupa el distribuidor de las habitaciones y se levanta como un altar.

Papá Walter (43 años) es un tipo sencillo y prolijo, hasta podría decirse meticuloso. Responde con creces al prototipo del hombre formado en las ciencias duras que consagra su vida a transmitirlas en los ámbitos académicos. Y no engaña. Ex Politécnico, se recibió de ingeniero químico en la UTN, está haciendo un posgrado en higiene y seguridad laboral y ejerce la docencia secundaria, terciaria y universitaria. Habla con propiedad y sin estridencia. Es didáctico y siempre busca en la computadora un soporte informático que reafirme cada cosa que dice. Y mientras habla, mira el reloj porque tiene cronometrada cada una de sus actividades.

Mamá Alejandra (47) es profesora de enseñanza primaria, pero hoy se dedica enteramente a su familia, y sobre todo a sus hijos. Walter está mucho tiempo afuera y ella lleva las riendas de la casa. Los chicos la rodean y la abrazan, en una relación que transmite una energía muy fuerte. La cara se le enciende con ese contacto. Y siente orgullo, sobre todo mucho orgullo de cómo está educando a los hijos.

Es que Francisco y Clara han sabido destacarse, cumplieron sobradamente cada vez que les tocó mostrar sus capacidades. Sin embargo las chances de participación en ambos eventos internacionales están supeditadas a la posibilidad de conseguir algún apoyo oficial o sponsor, cosa que a pesar de los esfuerzos e innumerables gestiones ante organismos estatales y empresas no se ha conseguido en ninguna de las anteriores oportunidades (ver aparte).

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