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Halló 30 mil pesos, los devolvió y su gesto le permitió conservar el trabajo

El transportista Roberto Tesoro eligió el camino del trabajo y la decencia para su vida. Con esos valores que formaron parte de su educación, devolvió, sin siquiera dudar, el dinero que halló en el interior de un sobre en las afueras de su trabajo, una planta de silos ubicada a unos cinco kilómetros al este de Cañada de Gómez.

Viernes 13 de Noviembre de 2009

Cañada de Gómez.- El transportista Roberto Tesoro eligió el camino del trabajo y la decencia para su vida. Con esos valores que formaron parte de su educación, devolvió, sin siquiera dudar, 30 mil pesos en efectivo que halló en el interior de un sobre en las afueras de su trabajo, una planta de silos ubicada a unos cinco kilómetros al este de la ciudad santafesina.

La acción solidaria tuvo matices que Roberto jamás olvidará: primero el sabor ingrato del productor al que se los devolvió, un propietario de campos que sólo le dijo gracias al recibir la elevada cifra, pero luego obtuvo la posibilidad de conservar su trabajo en un momento donde la empresa iba a prescindir de él a causa de la fuerte caída de la actividad.

Desvinculación. "Ya íbamos a arreglar mi desvinculación del establecimiento, pero de pronto ante mi gesto de entregar el sobre con el efectivo me miraron con otros ojos. Yo creo que pensaron: esta persona es de confiar", y así fue que al día siguiente (por ayer) emprendió un viaje con el camión cerealero desde Cañada de Gómez a la zona de los puertos del Gran Rosario.

El gesto lo enaltece aún más si se considera que el camionero vive con lo justo en una humilde casa ubicada en la zona sur de Cañada de Gómez, en calle Saavedra al 1.700. Y que además tiene cinco bocas para alimentar, cuatro hijos además de su esposa que se ocupa de las tareas domésticas de la casa.

"No estoy roto, pero con ese dinero podría haber hecho muchas cosas. Por suerte lo único que pensé en ese momento fue que esa plata no era mía y que la tenía que devolver", relató al diario.

La tía de Roberto es quien lo educó luego de que se radicara definitivamente en esta ciudad. Con visible emoción en los ojos dijo que su sobrino, mendocino de nacimiento, tuvo una vida dura. A los dos años perdió a su madre y a los cinco a su padre.

"Yo lo ayudé todo lo que pude y por suerte optó por la senda correcta, por el camino más difícil que es el de la honestidad. No se quedó con ese dinero y debe ser ejemplo de la sociedad", dijo orgullosa.

Un día distinto. El martes, Roberto se levantó triste, como alguien que sabe que va a perder su empleo. Tomó mates con su esposa Virginia (26) y miró como dormían sus hijos, pensando en el futuro de ellos. "Ya va a salir algún otro empleo, no te preocupés", le dijo su esposa para darle ánimo antes de salir.

Como no tenía dinero para poner nafta a su Renault 12 se fue a trabajar en la moto. Al llegar observó que había un auto estacionado y que su empleador estaba ocupado atendiendo a un cliente. Roberto dio unas vueltas por el lugar y en esa espera (donde a veces se mira con mayor detenimiento por el hecho de no estar haciendo nada) encontró el sobre con el dinero.

"¿Qué hice? Muy simple: entré a la oficina y pregunté de quién era. El cliente que estaba con mi patrón se tocó el bolsillo y dijo que era de él, entonces se lo entregué y me dijo gracias", contó el transportista.

Gesto. "Para mí ese gesto fue más que suficiente porque no hago las cosas para recibir algo a cambio", admitió Tesoro.

"Reproduzco las palabras de Francella: Al menos tengo trabajo", se ríe Roberto desde el teléfono mientras espera a que descarguen lo que lleva en su camión en el puerto de Rosario. "Recién mañana regreso a Cañada, pero mis seres queridos ya me están saludando por teléfono", resaltó.

Y añadió que lloró mientras emprendía el viaje de regreso por la ruta 9. "No sé si por bronca o de los nervios, pero no podía dejar de llorar", dijo Roberto, tras admitir que "al día siguiente ya estaba más tranquilo".

 

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