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González asumió y advirtió: "Acá alguien va a tener que ir preso"

De regreso. El intendente de Villa Gobernador Gálvez juró en ausencia de su antecesor. Los empleados municipales, en tanto, levantaron el paro y comenzó la limpieza de la ciudad. González presentó a su equipo y valoró la experiencia de algunos funcionarios.

Martes 13 de Diciembre de 2011

Villa G. Gálvez.- "Alguna vez, acá alguien tendrá que ir preso". Sin dar nombres, y a la espera de que la gente gritara el de su antecesor, Pedro González juró ayer como nuevo intendente de esta ciudad en medio de una plaza llena de seguidores, mientras los empleados de recolección de residuos iban y venían con los camiones levantando la basura y limpiando.

Después de una semana en la que amenazó con no asumir el cargo si la provincia no se comprometía a pagar los sueldos de noviembre, finalmente González se calzó ayer el traje de mandamás local y puso en funciones a la mayor parte de su gabinete. "Creyeron que para ser intendente bastaba con ser lindo", había dicho minutos antes en su despacho, donde firmó ante una escribana el traspaso de mando, ya que el jefe municipal saliente, Jorge Murabito, no se presentó a entregar el mando.

González asumió en medio de una crisis que había paralizado a la administración pública, la que venía protagonizando ya un dilatado conflicto por la sucesión de demoras en los pagos de salarios, algo que en los últimos tiempos, pero sobre todo la semana pasada, se vio reflejado en las calles desbordadas de basura. Una semana en la que ya no se supo más nada del entonces intendente, quien aparentemente dejó la ciudad.

Rodeado de su familia, el flamante mandatario firmó su asunción en el despacho del municipio, un pequeño espacio tan repleto de gente que levantó algunas líneas la temperatura. González escuchó el juramento de boca de la electa presidenta del Concejo Deliberante, Norma Auge, y firmó los documentos que le entregó la escribana Elizabeth Colombo.

El breve discurso que ofreció ante los íntimos y la prensa fue casi un calco de lo que luego diría ante la gente. Aunque en la casa municipal se despachó con más énfasis contra "el socialismo, que bastardeó a la ciudad, tanto aquí como desde Santa Fe, y nos convirtió en el culo de Rosario".

Afuera, varios centenares de seguidores lo esperaban. Allí, desde una mesa preparada sobre el escenario de la plaza, el intendente tomó juramento a casi todo su gabinete (ver aparte), aunque algunos nombres, como el de Gustavo Venesia, quedaron "para la semana".

Puente. "Yo creía que había atravesado un puente que se desmoronaba detrás mío y que nunca podría volver a cruzar", dijo en su discurso al referirse a su derrota en 2007, justamente frente a Murabito. "Pero cuando uno lucha, persevera, cree en lo que estuvo haciendo y en lo que puede hacer, algo se revoluciona adentro y se pone toda la fuerza para volver".

Reconoció que "hace cuatro años el pueblo de Villa Gobernador Gálvez quiso ver un cambio. Lo aguanté tranquilo, desaparecí dos años, jugué como concejal y hoy soy nuevamente intendente", recordó. Y repitió lo que dijera cuando fue electo: "Lo que antes vino por muy bueno y por el cambio no fue tal, y el que se fue por regular (tampoco era malo) resultó que era mejor. Y a los cuatro años la gente se dio cuenta".

Cuanto terminó de decir eso, juró: "Es la última vez que hablo del gobierno anterior". Pero eso no le impidió recordar "las 41 denuncias que hay en la Justicia, que siguen su curso. Porque alguna vez, alguien acá tendrá que ir preso".

Después, consideraciones de vencedor: "Llego sin rencores", "se terminaron las ideologías hasta la próxima elección", "tenemos que trabajar más allá de los colores políticos", "cada uno tiene que poner su grano de arena". Frente a él, y sin posibilidad de guarecerse del sol que abrasaba, la gente se plantó y lo siguió con entusiasmo.

Tercera ciudad. "Somos la tercera ciudad de la provincia. No podemos estar en el estado que estamos", enfatizó el mandatario, y agradeció especialmente a los empleados municipales y al sindicato que “no habiendo cobrado noviembre, algunos hasta días de octubre, ni el aguinaldo, salieron todos a trabajar y a recoger la basura. Esta voluntad de los empleados tiene que trasladarse a la ciudad y a la gente. Tenemos que tener una ciudad vivible, que hace cuatro años que no existe. Hemos perdido hasta la dignidad”.

Por lo demás, habló de la seguridad (“no más robos en Gálvez”, fue una de las frases más aplaudidas) y de la convivencia urbana (“no puede ser el tema de las picadas y las motos”), así como del trabajo en la administración (“habrá doble turno para tramitar los carné de conducir”). Pero hizo especial mención al tema de la salud: “No puede ser que una ciudad de 120 mil habitantes no tenga un hospital a mano para poder asistirse”. Su nuevo secretario de Salud, Armando Perichón, revelaría luego que el tema de la maternidad es un “mandato prioritario” (ver aparte).

Por último, González hizo un claro posicionamiento al reconocer al diputado Agustín Rossi como su “jefe político”, y remató con una referencia directa al gobierno nacional: “Cristina, nuestra presidenta, me dijo que nos va a ayudar para que salgamos adelante. Y vamos a salir”.

Olvido

“A veces la ciudad olvida, pero no se lo recrimino. Es lindo por ahí probar otras cosas, pero bueno, ya se vio lo que sucede”, dijo González, siempre sin nombrarlo, en relación a su antecesor Jorge Murabito.

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