Sábado 09 de Abril de 2022
Es posible encontrar siempre cosas positivas a pesar de todo. Sí. Central venía de tres derrotas consecutivas en el Gigante de Arroyito y ante Colón logró cortar ese sequía. Claro, no ganó, el nuevo ciclo de Leandro Somoza continúa sin conocer la victoria y la mueca de preocupación siguió instalada entre los hinchas que no se fueron conformes con el 2 a 2 ante el alternativo sabalero, que en el final se pareció bastante al titular. Y eso tuvo que ver, no tanto con que se logró en cierta manera revertir la apatía y se vio un equipo más combativo en el complemento, que es donde flaqueaba, sino que volvió a padecer los males de los errores propios en los goles ajenos.
En los dos hubo responsabilidad local. En el primero de Gaspar Servio, por supuesto, pero también en el empate de Ramón Abila. El gol de apertura de Pierotti fue directamente un blooper, de esos que no se dan habitualmente. Un centro al área de Farioli encontró la cabeza de Abila en clara posición adelantada. Como la pelota terminó en las manos de Servio, que corrió para sacar rápido, el juez Tello dio correctamente la ley de ventaja. Pero el arquero canalla bajó la vista al sacar, el delantero salabero se dio vuelta ya afuera del área, le pegó en su pierna derecha y se metió por arriba del uno auriazul.
Central logró revertir el resultado, igualando al final del primer tiempo con Ojeda y adelantándose luego con Ferreyra antes de la mitad del complemento, pero otra vez le aparecieron los viejos fantasmas, en una jugada parecida a la del segundo gol de Godoy Cruz. De un córner propio, vino el segundo contrario, con toda la defensa mal parada.
Si bien en la cobertura esta vez pareció haber más gente tras el córner de Benítez que no pudo darle buen destino Komar, bastó que Bernardi capturara una segunda acción y diera un pase bárbaro a Abila para que Wanchope expusiera las debilidades en el retroceso de Central. Una vez más.