Gerardo Martino, el cerebro de Paraguay
El DT rosarino es el gestor del éxito y el conductor de una misión que promete ser histórica: logró la clasificación a octavos y quiere llevar al seleccionado guaraní a cuartos de final por primera vez en su historia.

Jueves 24 de Junio de 2010

Es el gestor del éxito y el conductor de una misión que promete ser histórica: Gerardo Daniel Martino alimentó su éxito en Paraguay con la clasificación a octavos de final del Mundial de fútbol de Sudáfrica.

El equipo albirrojo empató hoy sin goles contra Nueva Zelanda y accedió a la próxima fase como primero del Grupo F.

Su rival de octavos será Japón, clasificado en el segundo lugar del Grupo E por detrás de Holanda.
Con cinco puntos y una amplia variedad de recursos futbolísticos, el Paraguay de Martino ya dejó su huella en el torneo.

El entrenador argentino llegó al combinado paraguayo en febrero de 2007, después de haber gestado una campaña de lujo con los equipos Libertad y Cerro Porteño. Allí ganó seis títulos entre los años 2002 y 2006 y se convirtió en un lujo de la liga local.

“Martino cambió mucho el estilo del fútbol paraguayo. Nos hizo creer que podíamos ser grandes y ahora le jugamos de igual a igual a cualquiera. Ojalá pueda hacer historia él también”, celebró el veterano Denis Caniza, quien fue titular ante Nueva Zelanda, con lo que está disputando el cuarto Mundial de su carrera.

Confeso admirador de Marcelo Bielsa, el Tata logró equilibrar en el equipo paraguayo las obsesiones tácticas con la unión extradeportiva en el grupo. “Nos ayudó muchísimo en lo psicológico”, reconoció el defensa central Antolín Alcaraz poco antes de iniciar la Copa del Mundo.

“Nada se puede lograr si los jugadores no quieren. Todo el mérito es de ellos. La verdad, este es un grupo de selección maravilloso”, se rindió el propio técnico argentino.

Martino imprimió su sello a lo largo de toda la primera rueda disputada por Paraguay. Modificó el sistema y el estilo de juego de acuerdo a los rivales y aún así pudo lograr una identidad en el equipo.

“Martino le cambió la mentalidad a este equipo y creo que esa es su mayor virtud. Ahora no somos tan defensivos como en tiempos pasados y eso se ve en las canchas”, valoró Nelson Haedo Valdez.

Absolutamente ajeno al protagonismo y a la polémica en ruedas de prensa, el entrenador del equipo paraguayo encontró una gran expresión en el juego de su equipo.

Los albirrojos pasaron de la superpoblación en el mediocampo en el debut contra Italia, último campeón del mundo, a la transformación en un equipo con plena vocación ofensiva, tanto en la victoria contra Eslovaquia como en el empate ante los neozelandeses.

Posiblemente, su tercer partido fue el de menos brillo de la primera fase, pese a su constante búsqueda del arco rival y su dominio de la pelota.

Después de sorprender a los italianos en el primer encuentro con el empate 1-1, Paraguay se confirmó como el mejor equipo de su zona y alimentó el gran momento que atraviesan los equipos sudamericanos en el Mundial.

“El Tata nos dice que confiemos constantemente en nosotros y eso ayuda. Armó un muy buen grupo en este Mundial”, lo elogió el argentino naturalizado paraguayo Lucas Barrios.

Junto a Uruguay y Argentina, ya son tres los equipos de América del Sur que se clasificaron a los octavos de final en el primer lugar de sus grupos.

El proceso que comenzó con el exitoso tercer puesto en las eliminatorias sudamericanas (apenas un punto por detrás del líder Brasil) continuó hoy con su cuarto acceso a los octavos de final de un Mundial.
El próximo objetivo para Paraguay será clasificarse a cuartos de final por primera vez en su historia.

“El que dirige una selección lo hace por dos motivos: durar en el cargo o quedar en la historia. Yo elijo la segunda opción”, fueron las palabras de Martino unos meses atrás. Su meta con el seleccionado paraguayo parece cada vez más cerca de hacerse realidad.