El legado de un apellido y la misma pasión política en Funes

Soledad Míguez, concejala de Funes, sigue los pasos de su padre, quien fue dos veces intendente

Domingo 05 de Mayo de 2024

"Con el bloque armamos el proyecto de crear la marca Funes, que tenga un logo propio, para darle una identidad y agregarle valor a la producción de nuestra ciudad", anticipó la edila peronista Soledad Míguez. “Cuando era adolescente no me gustaba que mi papá participara en política porque no estaba nunca, por eso cuando el (intendente) Roly (Santacroce) me propuso integrar su lista como concejala lo primero que hice antes de responderle fue preguntarle a mi hija Camila, de 15 años, qué le parecía” sorprende la concejala Míguez, de 46 años, en el comienzo de una entrevista con La Capital en el Museo Murray, un encantador espacio cultural construido en la exestación ferroviaria de Funes, con pisos de pinotea, reliquias de los trenes y unos ventanales enormes.

  Los Murray, unos de los primeros pobladores, donaron el pueblo, que fue refundado en 1875 por el empresario ferroviario e inmobiliario Tomás de la Torre, quien lo llamó San José de Avila hasta que finalmente desde 1893 se llama con el nombre del médico, terrateniente y dirigente político cordobés Pedro Lino Funes.

  Nacida el 30 de junio de 1978 en el barrio El Negrito –“que entonces era el último”–, Soledad es hija de Meneca –un derivado de Muñeca–, un ama de casa y exempleada doméstica chaqueña a quien, como a ella, le encantan los animales, y de Juan, un albañil que llegó a ser concejal y dos veces intendente de Funes.

  “¡Vamos la Pini”! le grita una mujer que viene de hacer los mandados cuando la ve en la vieja estación ferroviaria. “Me dicen Pini desde chiquita porque tenía como mascota una gallina pinina. Soy rebichera: tengo cinco perros, una yegua, un gato, tuve tortugas, hasta una víbora –que no me hacía nada– y un loro, que se llamaba Lorenzo y cantaba la marcha peronista, imaginate la cantidad de veces que se la cantamos”, confía Soledad.

  Un metro 72, cabellera rubia con un ondulado natural, trajecito beige, remera básica blanca y sandalias al tono del traje, Soledad sorprende por su tatuaje de Evita en un gemelo, durante la producción fotográfica para la nota, hecha en los salones y patios del Museo Murray, un rincón mágico de Funes.

  Hace 28 años que Soledad trabaja en la Municipalidad de Funes. “El último lugar donde trabajé fue en Despacho, donde hago los decretos, pero antes estuve en la caja y conozco todos los puestos. Cuando estaba en la caja (la entonces intendenta) Mónica Tomei no me pagaba lo que correspondía, algo que sí hizo (el intendente Diego) Barreto”, reconoce Soledad, quien también es instructora de educación física –una actividad que desarrolló en dos escuelas y en el Club Funes– y agente de propaganda médica. “Me gustan las carreras cortas. Como me reconocen varias materias ahora voy a estudiar Farmacia”.

  -Pero Farmacia no es tan corta.

  -No, pero me homologan varias materias y se acorta bastante.

  -¿Qué te respondió tu hija sobre tu desembarco en la política?

  -Me dijo que sí, pero que no quería exposición. Eso viene porque cuando yo tenía 12 años aparecí en una foto con mi papá en una campaña para la intendencia. Y se lo respeto.

  -¿Ella publica fotos con vos en sus redes?

  -Sí, pero sólo como su mamá.

  -¿Cómo está el Concejo actual?

  -Yo conocí un Concejo diferente, de grandes caudillos como (el dirigente radical Juvenal) Rímini, más estructurado y respetuoso, donde pedían la palabra para hablar. Ahora leen un resumen de los proyectos, pero yo quiero leer la ordenanza entera. Hasta hubo sesiones de una hora, en cambio ahora sesionamos de 11 a 17. ¿Cómo voy a votar algo si hay un punto que no pude leer? En algunos aspectos aquel Concejo era mejor. Ahora hacemos las sesiones a las 11, en un horario al que la gente no puede ir, o las reuniones de comisiones los jueves a las 19. Yo quiero que se hagan en un horario en el que la gente vaya y participe.

  -¿Funes debería tener un séptimo concejal y más presupuesto de acuerdo a su cantidad de habitantes?

  -Según los datos del último censo, que todavía no fueron publicados, deberíamos tener un concejal más, así como más presupuesto.

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  -¿Cómo es la relación con los gobiernos nacional y provincial?

  -Mala, no nos dan nada. El Samco local se mantiene con recursos municipales, vamos a seguir construyéndolo, pero le falta un montón: faltan cargos y los aparatos. Funes es una ciudad tan grande que no puede tener un dispensario, debe tener un Samco o un hospital. La provincia y la Nación no nos mandan nada, entre otras cosas porque consideran que Funes es una ciudad rica, pero existe la pobreza. Hay gente pobre, que no está viviendo en un rancho porque aquí están prohibidos y la municipalidad tiene la obligación de ayudarla a hacer una casa. El objetivo es que no haya villas miseria para ayudar a esa gente y también para no perjudicar al vecino porque también hay que pensar en quienes construyeron su casa y no quieren que les hagan una casilla al lado.

  -¿Cuáles son las normas para construir en Funes?

  -Está prohibido construir más de tres pisos y tienen que dejar un espacio verde en el terreno, que depende de las zonas. En las zonas urbanas ese espacio es menor. Hay algunos barrios donde deben dejar un retiro de cuatro metros en el frente del terreno y un 30 por ciento de espacio libre en el centro.

  -¿Qué opinás del caso de un barrio cerrado que taló 74 casuarinas porque tapaban la visión de las cámaras de seguridad?

  -Es un tema. Cuando las talas ocurren en lotes privados no podemos hacer nada. En este caso hay un dueño. Es distinto si el árbol está en la vereda, donde está protegido por una ley provincial y para sacarlo el vecino primer tiene que pedir autorización y, si se la otorgan, después debe plantar otros tres ejemplares.

  -¿Por qué se incendió el club house del Kentucky?

  -Hay varias versiones. Oficialmente informaron que fue una falla de la instalación eléctrica, que estaba mal hecha, y que fue afectada por el guano de los murciélagos.

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  -El ambientalista Mario Parodi declaró a La Capital que “no deben construir tantos barrios en terrenos bajos o en cuencas de cursos de agua ni tapar las calles con asfalto porque el agua no escurre y corren el riesgo de sufrir inundaciones”, como pasó en Roldán en marzo. ¿Cuál es tu mirada?

  -Estoy en la Comisión de Juntas Hídricas, que está integrada por dos vecinos, dos representantes de la municipalidad y dos concejales. Se dejan espacios libres en los barrios porque son los pulmones, pero eso es una parte del problema. También pedimos la limpieza del cauce del canal Salvat, que se desbordó e inundó Ibarlucea. Se fueron llenando los canales que desaguan hacia Ibarlucea y hacia el río. Lo bueno de esta comisión es que los vecinos están muy involucrados, participan y aportan ideas.

  -Parodi destaca la importancia del compostaje y del chipeado.

  -Estoy muy de acuerdo. Tenemos al secretario de de Medioambiente, Federico Stella, quien compró una chipeadora para procesar los restos de la poda en el centro y en los barrios.

  -Parodi pide que no poden los árboles ni quemen las hojas.

  -Aquí teníamos una calle detrás del Museo Murray con plátanos muy altos, que Stella hizo bajar la altura, primero, y cortó algunas ramas y raíces, después. Yo tenía miedo de que se secaran, pero al tiempo se recuperaron, rejuvenecieron y ahora tenemos una arboleda hermosa.

  -¿En qué consiste el proyecto de tu bloque sobre la marca Funes?

  -Con el bloque armamos el proyecto de crear la marca Funes, que tenga un logo propio, para darle una identidad y agregarle valor a la producción de nuestra ciudad. Tenemos una gran cantidad de comercios y productos locales, como La Panadería, miel, mermeladas, cueros, ropa, bordados a máquina, mates. Queremos llamar a un concurso para diseñar el logo de Funes para que esté en los productos y que el turista que nos visite se lleve un regalito como un mate con el logo de la ciudad.

  -El Concejo de Funes respeta la ley de paridad de género.

  -Sí, debe ser una de las pocas ciudades que la cumple. Somos tres mujeres, junto a Adriana Arce, del peronismo, y Ana Martelli, del PRO. Y los varones también son tres: Martín Consiglio, del peronismo; Carlos Olmedo, del PRO, e Ignacio Rímini, del radicalismo. Soy feminista, las mujeres estamos teniendo fuerza y creo que hay instituciones que funcionan mejor cuando son dirigidas por mujeres, como en el caso del Museo Murray, donde está Jéssica Sabino. Las mujeres le ponemos nuestra impronta.

  -¿Presentaron un proyecto para ponerles nombres de mujeres a varias calles de Funes?

  -Sí, elegimos nombres de mujeres importantes como el de Inés Marraccio, la primera maestra de música de Funes. Pensé ponerle a una calle el nombre de Ana Gusmendi, una chica de 18 años que militaba en la Juventud Peronista que fue secuestrada durante la dictadura cuando salía de la Escuela Nazaret, que habría estado detenida en la Quinta de Funes y permanece desaparecida, pero ya hay una calle de Funes City con su nombre. Lo mismo me pasó con Juana Azurduy, a quien admiro, que ya tiene su calle en el barrio Calmo, que es semicerrado. A Eva Perón no la elegimos porque ya hay un dispensario con su nombre, pero sobre todo porque no quisimos ponerles nombres de figuras políticas para evitar rispideces.

 -¿Por qué votaste que el Urbanito –el colectivo del municipio– llegue hasta los barrios Zona Norte y Villa Golf?

  -El Urbanito, que no tiene costo para el pasajero, no llegaba hasta los barrios Zona Norte y Villa Golf, cerca del arroyo Ludueña. La municipalidad tenía que pagar esa extensión del recorrido, pero voté a favor de que llegue hasta esos barrios porque vive gente que lo necesita y desempaté. Ahora hay que buscar los recursos. Con el transporte nos pasa lo mismo que con la salud. El Urbanito tiene poco recorrido y la frecuencia es malísima, cuando empezaron las clases fue un caos porque los chicos no podían subir todos al colectivo y la mitad se quedaba esperando. También organicé un torneo de basquet adaptado con Cilsa, en el Club Funes, donde vamos a donar sillas de ruedas a gente que la necesita.

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  -¿Cómo se preparan para celebrar los 150 años de Funes el año próximo?

  -El año que viene vamos a celebrarlos como Funes se merece. Vamos a distinguir a 10 ciudadanos, ya sean personas vivas o muertas, que la gente elegirá con una aplicación en la que votará con su DNI, y la idea es ponerles sus nombres a algunas plazas.

  -¿Qué le dirías al vecino o vecina de Funes?

  -Que cuide a Funes, que se involucre y que participe en hacer una ciudad calma. Algunos nos piden el lomo de burro por los vehículos que pasan muy rápido, pero cuando lo ponemos esos mismos se enojan porque se les rompe el auto. Yo amo a Funes por el verde, el fresquito y la vida calma. Cuando voy a Rosario sufro, pero cuando vuelvo y entro a Funes me siento calma.

  -¿Por qué te tatuaste a Evita en un gemelo?

  -Porque Evita es mi referente, junto a mi mamá y a mi hija. Encontré una foto de Evita cuando era actriz, en una revista vieja, y se la di a Gisel Ippoliti, que es una artista plástica y tatuadora de Funes, quien me hizo este tatuaje de Evita con una flor.