¿Qué riesgos corre Argentina si sale del Acuerdo de París?

Un retiro de Argentina del Acuerdo de París podría generar consecuencias económicas, comerciales y ambientales, limitando su acceso a financiamiento y mercados clave.

Martes 25 de Febrero de 2025

Desde su asunción como Presidente de la Nación en diciembre de 2023, Javier Milei cuestionó en reiteradas ocasiones la premisa de que es la acción humana la consecuencia directa del calentamiento global, al cual calificó como una "gran mentira". Esta postura fue mantenida a lo largo de su primer año de mandato, evidenciada en diferentes situaciones, una de ellas fue el retiro de la delegación argentina de la COP29 de Bakú, foro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, en el que participan actores de diferente tipo para tratar temas relacionados con el cambio climático. Otra situación fue el rechazo hacia alguna de las metas que se plantea la Agenda 2030 con relación a la crisis climática. Más recientemente, Milei ratificó una vez más su posición al manifestar la posibilidad de que Argentina se retire del Acuerdo de París, tal como lo hizo su par norteamericano Donald Trump, lo que refleja su enfoque crítico hacia los acuerdos internacionales sobre la materia.

El Acuerdo de París es un tratado internacional firmado por 193 países y la Unión Europea en el año 2015, con el objetivo principal de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5°C. Este instrumento cobra especial relevancia si se considera que el año 2024 fue el más caluroso a nivel mundial, habiendo superado las temperaturas promedio los 1,5°C con respecto a los niveles preindustriales.

Si bien el canciller Gerardo Werthein ha declarado que aún no se ha tomado ninguna decisión respecto a la salida o permanencia de Argentina en dicho acuerdo climático, se torna imperioso evaluar que una posible retirada de nuestro país de este pacto climático traería consigo no sólo consecuencias significativas para el ambiente, sino también efectos negativos en los aspectos económicos y comerciales.

Consecuencias en la dimensión económica

Una de las principales implicancias de abandonar el Acuerdo de París sería la dificultad de acceso a financiamiento internacional ya que, de acuerdo con el mismo, los países ricos deben liderar la ayuda financiera a los países más vulnerables. En la COP21 de 2015, los gobiernos establecieron un objetivo sobre financiación climática por un importe de 100.000 millones de dólares anuales, destinado a proyectos que tengan como objetivo reducir de manera significativa las emisiones de carbono en sectores como el transporte, la agricultura, energía y la industria, entre otros. Si Argentina abandona el Acuerdo de París, no podría recibir financiamiento de este tipo ya que sólo se otorga a aquellos países que cumplan con sus disposiciones e impulsen políticas climáticas. Un claro ejemplo es el Fondo Verde para el Clima, el fondo climático más grande del mundo y entidad operativa del Acuerdo de París, establecido por la propia Convención Marco de la ONU. En este sentido, ser parte del Acuerdo de París es un factor determinante en la elegibilidad y priorización de un país para otorgar financiamiento.

Por otro lado, cabe mencionar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la cual tiene como objetivo coordinar políticas para mejorar el bienestar social y económico de las personas. Argentina no forma parte de esta organización, pero sí ha ratificado su voluntad de adherirse, por lo que en mayo de 2024 le fue entregada una hoja de ruta para ello. Para ingresar, nuestro país debe adecuarse a las directrices de la OCDE, teniendo que mejorar o desarrollar nuevas normativas, muchas relacionadas con la cuestión ambiental y climática

En este sentido, la organización propone medidas orientadas a lograr emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050, así como asegurar la conservación a largo plazo de la biodiversidad y su uso sostenible. Ello incluye acciones para detener y revertir la pérdida de biodiversidad, la deforestación y la degradación del suelo para 2030. Además, recomienda establecer requisitos para la evaluación ambiental y el seguimiento continuo de proyectos, planes y programas con impactos potencialmente significativos en el medio ambiente, garantizando transparencia y participación significativa de todas las personas, incluidas las comunidades vulnerables, indígenas y locales, desde las primeras fases del proceso de toma de decisiones hasta la ejecución. Por último, sugiere implementar políticas agrícolas y otras ayudas al sector agroalimentario, evaluando su efectividad para promover sistemas alimentarios sostenibles.

Consecuencias en el comercio internacional

Según declaraciones de la especialista Julieta Zelicovich en una entrevista con Cenital, desde hace tiempo que la relación entre comercio y cambio climático es preocupante. Hoy en día, muchos mercados están implementando regulaciones más estrictas en materia climática. Por ejemplo, la Comisión Europea implementa un Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés), por el que imponer un precio al carbono de las importaciones. Dichos ajustes consisten en aplicar tasas sobre los bienes importados, basándose su importe en el volumen de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) generadas durante la producción de los bienes. La Comisión propone que, para el periodo 2026-2035, se logre introducir progresivamente un precio a las importaciones de determinados productos de algunos sectores industriales como siderurgia, cemento, fertilizantes, aluminio y generación de electricidad, con el objetivo de aumentar las prácticas sostenibles. La Unión Europea ha indicado que evaluará y potencialmente ampliará la cobertura del CBAM para 2030, con el objetivo de incluir más sectores para su plena implementación en 2034.

No se debe olvidar que Argentina es un actor clave en el comercio agrícola global, destacándose como el mayor exportador mundial de aceite y harina de soja, y el tercer mayor exportador de maíz. Además, lidera las exportaciones de peras y manzanas orgánicas a la Unión Europea, con envíos que representan el 20,7% del mercado europeo en esta categoría. La Unión Europea se presenta como uno de los principales socios comerciales de nuestro país. En enero del 2025, las exportaciones hacia la Unión Europea aumentaron un 0,6%.

Por otro lado, al igual que ocurre con el financiamiento, las empresas con operaciones internacionales están cada vez más enfocadas en que sus cadenas de suministro cumplan con estándares ambientales estrictos. Este fenómeno refleja una tendencia creciente en el comercio global, donde la sostenibilidad se ha convertido en un criterio fundamental para la selección de proveedores. En este sentido, es crucial que Argentina se adapte a estos cambios para no quedar desplazada en el comercio internacional. La salida del Acuerdo de París podría, por ende, implicar restricciones comerciales que dificulten las relaciones con socios estratégicos, quienes priorizan cada vez más el compromiso de los proveedores con la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. En consecuencia, esta decisión podría tener un impacto negativo en el acceso a mercados internacionales y en la competitividad del país en un escenario global cada vez más enfocado en la sostenibilidad.

Consecuencias en el ambiente

La consecuencia más directa ante la posibilidad de abandonar el acuerdo climático es el costo de la inacción climática. Sin contar con un marco de obligaciones, las acciones que se buscan llevar adelante para mitigar los efectos del cambio climático se verían fuertemente limitadas. Por lo tanto, no invertir en el compromiso para mitigar el cambio climático implica mayores gastos por desastres como inundaciones, sequías e incendios, entre otros.

Dado el contexto actual, marcado por una crisis climática cada vez más profunda, acompañada de mayores pérdidas materiales y consecuencias económicas para los Estados, resulta fundamental mantener el compromiso con los acuerdos que buscan prevenir futuras catástrofes ambientales.

El cambio climático es una emergencia global que trasciende las fronteras nacionales, representando uno de los desafíos más importantes que enfrenta la humanidad, por lo que su enfrentamiento requiere de una cooperación internacional y de soluciones coordinadas a nivel mundial. Sin embargo, países como Eritrea, Irán, Irak, Libia, Sudán del Sur, Turquía y Yemen no forman parte del Acuerdo de París. A este listado de países se le suma, ahora, Estados Unidos. Durante su primera administración, Trump, retiró al país del pacto climático. Si bien su sucesor Joe Biden lo reincorporó en 2021, la reelección de Trump implica que la historia se repita, en tanto el nuevo mandatario firmó el mismo día de su asunción un decreto para concretar un nuevo retiro.

¿Es posible una salida inmediata?

Es importante aclarar que la salida de cualquier país firmante del Acuerdo de París no es un trámite sencillo. Según establece el artículo 28, se debe enviar una carta formal a la Secretaría de la Convención Marco después de que hayan transcurrido tres años desde la entrada en vigor del instrumento para la parte en cuestión. Es decir, ni para Estados Unidos ni para nuestro país la salida del Acuerdo es instantánea ni sencilla.

Una posible salida de Argentina del Acuerdo no sólo impactaría negativamente en las áreas mencionadas anteriormente, sino que también alejaría al país de ciertas soluciones a los problemas del futuro. Desde la Fundación Nueva Generación Argentina reconocemos profundamente la relevancia de formar parte activa en los acuerdos internacionales relacionados con el cambio climático. En este sentido, participamos de manera comprometida en las negociaciones y eventos, tales como la Conferencia de las Partes (COP) y otros pactos internacionales sobre clima, trabajando estrechamente con nuestros aliados internacionales. En la actualidad, nuestra labor se enfoca en colaborar con la gestión nacional vigente, con el objetivo de sensibilizar y promover una comprensión integral sobre los beneficios y posibles riesgos del Acuerdo de París, buscando así fomentar políticas que favorezcan el desarrollo sostenible y la adaptación al cambio climático en nuestro país.