Martes 28 de Noviembre de 2023
A raíz de la influencia humana en el ambiente, especialmente a partir de la Revolución Industrial, ha surgido un consenso que señala el ingreso a una nueva era geológica, transicionando desde el Holoceno hacia el Antropoceno. En este contexto, se ha comenzado a evidenciar que la estabilidad de los ecosistemas y el clima a nivel global se ven amenazados.
Los sistemas naturales son notablemente resilientes, es decir, pueden resistir y recuperarse de los daños causados sin mayor dificultad. Sin embargo, si se sobrepasan ciertos umbrales de daño, dejan de responder como se espera, y las consecuencias pueden generar cambios globales irreversibles. En 2009, Johan Rockström y sus colegas delinearon el "Espacio operativo seguro para la humanidad" en la revista Nature, identificando umbrales que, si se respetan, permitirían que la Tierra mantenga un estado interglacial similar al Holoceno. Así nació el concepto de "límites planetarios" para nueve procesos clave que van desde el cambio climático hasta la contaminación por químicos.
¿Cuál es el estado de los límites planetarios actualmente?
En el primer análisis realizado en 2009, tres de los nueve procesos ya habían traspasado los límites establecidos. Recientemente, una actualización publicada en la revista Science reveló que ahora son seis los límites superados, lo que sugiere que cada vez nos alejamos más del estado del planeta que conocíamos hasta ahora.
Los resultados de este último análisis señalan que, en el proceso referido al cambio climático, la concentración atmosférica de CO2 superó el límite en un 19.43%, y el forzamiento radiativo antropogénico en un 191%. En términos de la integridad de la biosfera, tanto la diversidad genética como la funcionalidad enfrentan amenazas críticas, con tasas de extinción superando significativamente los límites establecidos en más del 1000%. Por su parte, los flujos biogeoquímicos de fósforo y nitrógeno también han superado los límites. Los cambios de uso de suelo, aunque por debajo del límite global, han afectado considerablemente varios biomas. La perturbación del agua dulce, diferenciada en azul (agua superficial y subterránea) y verde (agua disponible para las plantas en el suelo), supera en el primer caso el 93% de los límites, mientras que en el segundo se encuentra por debajo, pero aún indica riesgos. La liberación no regulada de productos químicos sintéticos ha transgredido el límite ampliamente, representando un riesgo crítico. Los procesos restantes no han superado los valores establecidos como críticos; sin embargo, no por eso se les debe dar menor importancia.
Los valores obtenidos constituyen un llamado de atención por parte de la comunidad científica, que insta a la humanidad a innovar hacia un futuro en el que la estabilidad del sistema terrestre se preserve y proteja, considerando todos los subsistemas naturales sin omitir ninguno.