Estrategia Climática a 2050: ¿cuándo presentará Argentina su plan de bajas emisiones?
Por Florencia Picia - Área Relaciones Internacionales FNGA

Miércoles 03 de Agosto de 2022

Las repercusiones generadas por el cambio climático están a simple vista. Los países de la comunidad internacional se comprometieron hace más de 6 años a limitar el calentamiento global y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan los incendios, sequías y cambios de temperatura, entre otros fenómenos climáticos, que enfrentamos a diario en una magnitud nunca antes vista. Alcanzar la carbono neutralidad deseada para evitar mayores catástrofes implica que las emisiones sean equivalentes a cero, y para conseguirlo es necesario crear planes de acción que permitan reducir, compensar y/o remover las emisiones generadas a diario en cada uno de los Estados.

Para ello, se deberían implementar y financiar medidas rápidas que promuevan la eficiencia energética, apuesten a la generación de energías renovables en detrimento de los combustibles fósiles, impulsen la transformación de las formas de producción industrial y agropecuaria a bajas emisiones, incentiven un cambio en la movilidad y fomenten el transporte eléctrico para alcanzar el objetivo.

El Acuerdo de París es el principal tratado sobre cambio climático adoptado a nivel internacional, suscrito por 196 partes en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP) en París, el 12 de diciembre de 2015. Dicho Acuerdo tiene como objetivo limitar el calentamiento mundial por debajo de los 2 grados centígrados, preferiblemente a 1,5 grados centígrados, en comparación con los niveles preindustriales. De esta manera, establece como instrumento de reducción de emisiones a las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), las cuales deben actualizarse cada 5 años por cada uno de los países firmantes, con la intención de aumentar paulatinamente su nivel de ambición.

Cada país debe detallar su particular aporte para poder limitar el aumento de la temperatura media mundial. En el artículo no 4, el Acuerdo de París invita a "todas las Partes a esforzarse por formular y comunicar estrategias a largo plazo para un desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, tomando en consideración sus responsabilidades comunes pero diferenciadas y sus capacidades respectivas".

A su vez, además de las NDC, cada país debe diseñar y presentar Estrategias Climáticas de Largo Plazo (LTS, por sus siglas en inglés), instrumentos que definen los lineamientos generales de largo plazo que deberá seguir un país, de manera transversal e integrada. Dichas Estrategias tienen en cuenta un horizonte a 30 años con el objetivo de hacer frente a los desafíos que presenta el cambio climático; transitar hacia un desarrollo bajo en emisiones de gases de efecto invernadero, hasta alcanzar la neutralidad de sus emisiones; reducir la vulnerabilidad y aumentar la resiliencia a los efectos adversos del cambio climático; y dar cumplimiento a los compromisos internacionales asumidos.

Durante la COP26 desarrollada en noviembre del año 2021 en Glasgow, se instó a los países a comunicar antes de la COP27, prevista para noviembre de este año, su Estrategia Climática a Largo Plazo. También se solicitó que actualizaran regularmente sus estrategias teniendo en cuenta las circunstancias de cada país, así como también los avances en tecnología y ciencia. Al momento, sólo 51 países de los 196 firmantes han presentado sus estrategias ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), aunque únicamente 43 de estas estrategias incluyen metas de cero emisiones.

En este sentido, países como Finlandia y Suecia plantean llegar a cero emisiones para el año 2035 y 2045 respectivamente, mientras que otros países como Nueva Zelanda, Portugal, Costa Rica, Colombia, Chile y Uruguay se han propuesto como meta el año 2050. Es importante tener en cuenta que cada país define la hoja de ruta de acuerdo a sus intereses y posibilidades, ya que el Acuerdo de París otorga flexibilidad a los gobiernos para establecer metas climáticas de acuerdo al principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas. Esto quiere decir que los países desarrollados tienen una responsabilidad superior debido a la mayor presión que han ejercido históricamente sobre el ambiente y a su mayor capacidad financiera y tecnológica.

Las LTS presentadas comparten características claves como la reducción integral de emisiones, el establecimiento de un pico de emisiones netas de C02 para el año 2030 y la descarbonización rápida y profunda del suministro de energía a corto plazo. También se observan esfuerzos para alcanzar electrificación y mitigación de la demanda energética en todos los sectores; mejorar los sistemas de transporte público; planes para detener la deforestación y aumentar la reforestación, teniendo en cuenta el uso diverso de la tierra; y la adopción de eliminación de C02 a gran escala. De esta manera, alcanzar cero emisiones netas al año 2050 es técnicamente posible si estas estrategias cumplieran con sus objetivos.

En el caso de Argentina, Alberto Fernández se comprometió a presentar una estrategia de desarrollo con bajas emisiones a largo plazo con el objetivo de alcanzar un desarrollo neutral en carbono en 2050 durante la Cumbre de Acción Climática a finales del año 2020. Es por ello que, desde 2021, Argentina se encuentra trabajando en su propio plan de descarbonización, el cual se supone que incluirá un proceso de aportes e intercambios con la sociedad civil. Este plan tenía que ser presentado en instancias de la COP26, aunque por falta de consenso político no se comunicó ni publicó ningún documento oficial.

El número de países que presentó y actualmente implementa sus Estrategias Climáticas a Largo Plazo continúa siendo demasiado bajo en relación a la urgencia que presenta esta problemática.

Sin embargo, en función de lo que establece la Ley NO 27520 sobre Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global, el Gabinete Nacional de Cambio Climático debe continuar con el diseño de la Estrategia Climática a Largo Plazo. Por lo que ha reabierto el proceso de su elaboración, la cual está previsto que sea presentada hacia fines del año 2022.

Hoy en día, se encuentra en proceso de revisión el Plan Nacional a 2030 (Plan Nacional de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático), sobre el cual la Alianza de Acción Climática Argentina (AACA) tuvo la oportunidad de realizar aportes al Gabinete. Es deseable que para la Estrategia Climática a Largo Plazo se continúe con los procesos de participación, a través de mesas ampliadas, que empezarán a partir del próximo mes.

De esta manera, es fundamental que se comiencen a implementar medidas y cambios concretos para que Argentina alcance la carbono neutralidad. Estas acciones impactan en aspectos sociales, económicos, productivos, geográficos y de transporte de nuestro país; por lo que conocer las Estrategias Climáticas a Largo Plazo presentadas por los otros Estados puede contribuir a diseñar un mejor plan hacia 2050.