El fenómeno pronosticado con intensas lluvias podría perjudicar redes de transporte y abastecimiento.
12:47 hs - Miércoles 02 de Septiembre de 2026
Para las empresas, conocer los riesgos y planificar respuestas es una decisión estratégica. Cuando una lluvia intensa interrumpe una ruta, el problema no termina en el camino anegado. Puede detenerse un camión con materias primas, demorarse un embarque, faltar un insumo en una planta, postergarse una entrega o quedar comprometida una producción. El clima puede convertirse, en cuestión de horas, en un problema para toda una cadena de valor.
Ese es uno de los aspectos menos visibles de los fenómenos climáticos extremos: sus efectos no se limitan al lugar donde ocurre el evento. En una economía conectada por rutas, puertos, ferrocarriles, plantas industriales, proveedores y centros de distribución, una interrupción puede propagarse rápidamente.
El escenario merece especial atención este año. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó en junio una probabilidad del 80% de que se instalará un episodio de El Niño entre junio y agosto de 2026 y, posteriormente, señaló que el fenómeno se intensifica y podría condicionar las pautas climáticas mundiales durante los próximos meses. La organización advierte, además, que los efectos de El Niño no son iguales en todos los territorios: dependen de su intensidad, duración, época del año y de la interacción con otros factores climáticos.
En Argentina, uno de los focos de atención está puesto en la región del Litoral y la Cuenca del Plata. Allí, los episodios de El Niño suelen asociarse con una mayor probabilidad de precipitaciones abundantes y excesos hídricos. El INTA señala que esto puede afectar especialmente las zonas bajas, las riberas y los territorios próximos a los cursos de agua, donde aumentan las posibilidades de anegamientos. Pero anticiparse no significa solamente prepararse para una inundación.
El riesgo también está en lo que no vemos
Una empresa puede estar ubicada fuera de una zona inundable y, aun así, ser vulnerable a una inundación.
La razón está en sus dependencias. ¿De dónde llegan sus materias primas? ¿Por qué rutas? ¿Qué proveedores son críticos? ¿Qué ocurre si un distribuidor no puede ingresar? ¿Cuánto tiempo puede sostenerse la producción si se interrumpe un suministro? ¿Qué infraestructura necesita para continuar operando? ¿Qué sucede con los trabajadores si no pueden llegar a la planta? ¿Cómo llegan sus colaboradores a su trabajo?
Estas preguntas permiten cambiar la mirada: del evento climático al riesgo que ese evento representa para una organización. Estas preguntas permiten cambiar la mirada e internalizar el riesgo asociado a los eventos climáticos.