Del campo argentino al debate global: el rol estratégico de Aapresid

El conocimiento generado en el campo argentino se integra a los debates globales para acelerar la transición hacia sistemas productivos más sustentables y resilientes.

Lunes 26 de Enero de 2026

La COP30, realizada en Belém do Pará (Brasil), dejó un mensaje claro: la agricultura ganó centralidad en la conversación climática. Esa prioridad se reflejó en la AgriZone, un espacio dedicado a tecnologías, sistemas productivos y prácticas regenerativas. En ese marco, Aapresid participó para visibilizar el potencial del agro argentino como parte de la solución climática y fortalecer alianzas con actores públicos, privados y multilaterales.

Durante la cumbre, la entidad organizó y acompañó paneles y espacios de intercambio en los pabellones de Embrapa e IICA, junto a referentes regionales. Allí puso el acento en experiencias lideradas por productores y articuladas con instituciones científicas y empresas, mostrando cómo los sistemas basados en salud del suelo, manejo integrado e innovación pueden mejorar la eficiencia, reducir emisiones y aumentar la captura de carbono.

La base de ese planteo se apoya en la adopción extendida de la siembra directa. En su documento de posicionamiento, Aapresid destaca que cerca del 90% de las tierras cultivables de Argentina utiliza este sistema, frente a un 15% a nivel global, con beneficios vinculados a la reducción de erosión y al uso eficiente del agua. A esa base se suman cultivos de servicio, rotaciones, biotecnologías y agricultura de precisión para mejorar la eficiencia de los sistemas y minimizar impactos.

En los espacios técnicos, ese enfoque se tradujo en indicadores concretos. En un panel desarrollado en AgriZone sobre mitigación y adaptación, se sostuvo que la siembra directa puede duplicar la captura de carbono en los suelos y reducir emisiones hasta un 40%. Para Aapresid, la clave es que estos avances sean medibles y verificables para convertirse en resultados comparables y replicables.

Esa demanda de evidencia ordena parte de la agenda 2026: el desafío de la medición. En la actualidad, las metodologías globales de contabilización de emisiones no siempre reflejan realidades locales, lo que puede subestimar el aporte de la agricultura regenerativa. Por eso, desde Aapresid se propone avanzar hacia marcos más representativos, construidos con participación del sector y validados científicamente.

La agenda incorpora además un eje habilitante: incentivos y financiamiento. Para lograr una mayor implementación y escalamiento de soluciones sustentables se requiere acceso a financiamiento, inversión en investigación y desarrollo, marcos regulatorios claros e incentivos que reconozcan los servicios ecosistémicos brindados por la producción.

En su balance institucional, Aapresid remarcó también la importancia de que la voz del productor esté presente donde se define la agenda climática.. La entidad subraya que quienes trabajan el suelo todos los días son quienes mejor conocen las realidades productivas del territorio, por lo que su experiencia resulta indispensable para diseñar políticas y mecanismos que acompañen una transición sustentable y aplicable en la práctica.

Lo construido en 2025 dejó, a su vez, un resultado institucional: mayor articulación. El informe de participación destaca la elaboración de un documento de posicionamiento del agro argentino con adhesión de más de 20 instituciones, además de la presencia en múltiples paneles y espacios de diálogo. Esa construcción busca sostener una agenda común basada en evidencia y cooperación.

Con ese respaldo, la perspectiva a futuro apunta a consolidar el lugar que la agricultura ganó en Belém y traducirlo en decisiones que impacten en el territorio. El documento de posicionamiento menciona que estos aportes se proponen como insumo para las negociaciones climáticas sobre agricultura previstas en Australia en 2026, con el objetivo de fortalecer una agenda ambiental del agro que se sostenga en el tiempo y se implemente, de manera cotidiana, desde el suelo.