Lunes 25 de Abril de 2022
El número de personas desplazadas de sus hogares debido al conflicto en Ucrania aumenta día a día, con cada vez mayor parte del territorio tornándose inhabitable. El daño ambiental que se está observando no es un efecto colateral, se trata de un avance sistemático e intencional contra la salud de los ecosistemas y consecuentemente, de las personas. Según la Convención de Ginebra, dentro de los crímenes de guerra se tipifican los “crímenes contra el medio ambiente”. Es por ello que se prohíben las técnicas y herramientas bélicas que puedan causar daños extensos, duraderos y graves al medio ambiente.
La ONG Ecodiya (Ecoaction ukraine) ya reportó 139 crímenes contra el medio ambiente durante el primer mes de la guerra, entre ellos se destacan los bombardeos, incendios, fuentes de agua envenenadas, fugas radioactivas, entre otros. Los daños pueden volverse irreversibles y el suelo podría quedar contaminado por tóxicos durante muchísimos años. Además, el ejército ruso ha colocado minas terrestres en campos y se han destruido plantaciones y equipos agrícolas. El secretario general de la ONU, António Guterres, dijo que, debido a la falta de alimentos ucranianos, el mundo podría estar al borde de una catástrofe humanitaria.
Asimismo, podemos observar que la región más industrializada de Ucrania, el Este del país, es donde prevalece el desarrollo del conflicto. Esta región cuenta con puertos marítimos, plantas químicas y metalúrgicas, además de depósitos de desechos peligrosos como fertilizantes minerales. Según la portavoz de Greenpeace, María José Caballero, los proyectiles de alto poder explosivo utilizados contra infraestructuras e instalaciones industriales dispersan “carcinógenos, cemento, amianto y metales pesados”, contaminantes que “dejan un legado a largo plazo”. Los bombardeos y la invasión aumentan el riesgo de emisiones de desechos tóxicos de las empresas industriales de Ucrania. Tal fue el caso de la empresa química Sumykhimprom, cuando el 21 de marzo se filtró amoníaco por causa del bombardeo enemigo y el pueblo de Novosélytsia debió resguardarse.
Ucrania es el segundo mayor generador de energía nuclear de Europa, y quince de sus reactores nucleares se han convertido en objetivos militares. Un ejemplo de ello es el avance por Chernobil, lo cual resultó en un aumentó de la radiación en esta área según reportan autoridades ucranianas. Además, fueron alcanzados por misiles un sitio de eliminación de desechos radiactivos en Kiev y un transformador eléctrico en un depósito similar en Kharkiv. Otro factor a considerar es que Chernóbil y la planta nuclear Zaporiyia -con seis reactores- se encuentran situadas a orillas del río Dniéper. Según lo declarado por el director del Observatorio de Conflictos y Medio Ambiente (CEOBS en inglés), Doug Weir, los ríos “son un medio a través del que viaja la contaminación, en caso de producirse daños en un centro Industrial ubicado junto a un curso de agua”. De esta manera, se ve afectado también el acceso a agua potable.