Frente a riesgos crecientes y nuevas exigencias del mercado, las empresas que actúan hoy fortalecen su resiliencia y generan valor
13:40 hs - Lunes 13 de Julio de 2026
El cambio climático ya no es (o no debería ser) una preocupación exclusiva de especialistas ambientales. Sus efectos se sienten cada vez con más fuerza en la actividad económica a través de fenómenos climáticos extremos, interrupciones en las cadenas de suministro, cambios regulatorios y crecientes exigencias de clientes, inversores y mercados internacionales.
En este contexto, la acción climática se ha convertido en una cuestión estratégica para la gestión empresarial. Las organizaciones que incorporan criterios climáticos en su gestión de riesgos primero y, a continuación, en su planificación no solo contribuyen a enfrentar uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo, sino que también fortalecen su competitividad y capacidad de adaptación.
Ser protagonistas y actuar genera beneficios concretos. Permite gestionar riesgos, mejorar la eficiencia operativa mediante un uso más inteligente de los recursos, acceder a nuevos mercados, fortalecer la reputación corporativa, impulsar la innovación y desarrollar nuevas oportunidades de negocio alineadas con las demandas de una economía baja en carbono.
Un paso fundamental es medir la huella de carbono para comprender el impacto de las operaciones y establecer objetivos de reducción de emisiones basados en datos. Lo que no se mide, no se gestiona. Si bien cada vez más empresas avanzan en estrategias de descarbonización con metas claras y planes de acción concretos, muchas aún no saben cómo instrumentarlo.
La complejidad del tema es que el desafío no termina en las operaciones propias. Una parte significativa de las emisiones suele encontrarse en las cadenas de valor. Trabajar junto a proveedores, compartir conocimientos y promover buenas prácticas resulta indispensable para acelerar la transición hacia modelos productivos más sostenibles.
Al mismo tiempo, reducir emisiones debe complementarse con estrategias de adaptación y resiliencia. Prepararse para enfrentar eventos climáticos cada vez más frecuentes e intensos es una necesidad para garantizar la continuidad de los negocios y proteger a las personas y comunidades vinculadas a la actividad empresarial.
Desde Pacto Global de Naciones Unidas acompañamos a las empresas en este camino a través de herramientas, capacitaciones, espacios de intercambio y programas especializados como el Acelerador de Ambición Climática y el Programa de Formación en Economía Circular. La experiencia demuestra que quienes se forman, comparten aprendizajes y trabajan de manera colaborativa avanzan más rápido y con mejores resultados.
La acción climática ya no es una agenda del futuro. Es una decisión de negocio del presente. Y las empresas que lideren esta transformación estarán mejor preparadas para prosperar en un entorno cada vez más desafiante y exigente.