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Exportarán experiencias agrícolas de la región a Sudáfrica y Australia

Luego de las exitosas exposiciones de maquinarias agrícolas para extranjeros, que llevaron el nombre de Agroshowroom y que les permitió a los productores adentrarse en el sistema de siembra directa, los responsables del cluster Cideter del polo del sur de Santa Fe y este de Córdoba decidieron implementar...

Viernes 04 de Marzo de 2011

Las Parejas.- Luego de las exitosas exposiciones de maquinarias agrícolas para extranjeros, que llevaron el nombre de Agroshowroom y que les permitió a los productores adentrarse en el sistema de siembra directa, los responsables del cluster Cideter del polo del sur de Santa Fe y este de Córdoba decidieron implementar los llamados campos experimentales en tierras foráneas. Los primeros países donde se llevará la novedosa tecnología serán Sudáfrica y Australia.

La iniciativa de llevar el conocimiento y los implementos agrícolas para la aplicación de la tecnología en estos dos países (donde el método no se aplica masivamente) surgió luego de un estudio cuyo resultado determinó que "eran los más aptos para la adquisición de los fierros que se fabrican en el país".

El estudio incluyó, además, qué tipo de máquina era la adecuada para trabajar en esos países, las que llevarán a cabo la siembra y luego la cosecha de los granos que correspondan a la estación. Lo interesante es que se difundirán los resultados apenas se sepan los rindes de las cosechas.

El emprendimiento será posible gracias a una nueva acción asociativa que tiene como protagonistas al Estado, a los empresarios y a los ingenieros del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta). Además se cerraron acuerdos con universidades en los países de destino para que sus propios docentes aprendan la técnica.

Los viajes. Los campos experimentales ya tienen fecha de concreción. Entre el 15 y el 26 de marzo viajarán los primeros técnicos a Sudáfrica (el primero de los países donde se implementará) para elegir los campos donde luego se desarrollarán las labranzas. Aún no hay precisiones sobre la fecha en que lo harán en Australia.

Tanto en Sudáfrica como en Australia hay preponderancia por el método de siembra tradicional. La ventaja de la siembra directa es que se reduce el trabajo de labranza, y además hay una mayor conservación de la humedad, por lo que es más aconsejable en zonas donde es escaso el régimen de lluvias.

"En las muestras venían tres o cuatro representantes de cada país, pero ahora vamos a poder mostrar en sus propios campos lo que sabemos hacer como nadie", dijo la responsable de la Fundación Cideter con asiento en Las Parejas, María Isabel Borghi.

"Vimos que desde los países limítrofes y Europa del este están viniendo bastante. Optamos por estos dos porque son más lejanos, pero por la cultura que tienen necesitamos una intervención más agresiva para luego poderles vender", añadió la ingeniera.

"En diciembre del año pasado vinieron varios productores de estos países y quedaron deslumbrados con lo que se hace en Argentina. Algunos de ellos fueron los impulsores de las prácticas que se harán ahora", subrayó.

Labranza reducida. La siembra directa es un sistema que consiste en prácticas agrícolas con reducidas labranzas. Tiene la particularidad de mantener los rastrojos de la siembra anterior sobre los suelos. Lo interesante es que permite producir sin degradar el suelo, mejorar el aprovechamiento de las lluvias y reconciliar la agricultura con la naturaleza.

Se caracteriza por tener un alto rendimiento productivo, por el cuidado de los recursos naturales, y por la obtención de mayores ganancias. En este sistema conviven una serie de factores o componentes a tener en cuenta: no se ara ni tampoco se hace otro tipo de laboreo antes considerados fundamentales.

El propósito principal de esta agricultura de conservación, es reemplazar las prácticas de la agricultura convencional por otras que beneficien a la naturaleza y al agricultor, y que sean sustentables.

En efecto, la agricultura de décadas pasadas incluía trabajos de laboreo en las zonas más productivas, produciendo una creciente degradación física y química. La erosión hídrica y eólica progresaban a niveles graves y la caída de materia orgánica y nutrientes comprometían la estabilidad estructural de los suelos.

Junto a esto, se registraba un descenso en la rentabilidad y un aumento en el riesgo de la actividad agrícola: la producción disminuía y los rendimientos se volvían inestables.

Además, como el carbono constituye el componente más importante de la materia orgánica _la cual integra junto con el hidrógeno y el oxígeno_, sin una cobertura del suelo, se apura el proceso de oxidación y se devuelve más rápidamente anhídrido de carbono, indeseable en el proceso de calentamiento global.

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