Estilo

Dos volúmenes, dos miradas

La arquitecta Mariel Suárez propone dos bloques de hormigón y vidrio para separar las situaciones de intimidad y exposición en una vivienda al borde de un campo de golf.

Sábado 06 de Septiembre de 2008

Una casa implantada en el borde de un campo de golf. Dos volúmenes de hormigón y vidrio, articulados por un patio interior. En la intersección de estos volúmenes, cuatro columnas (una en cada vértice de esa superposición) sostienen las vigas invertidas que bordean la última losa que techa la vivienda. De las vigas cuelgan tensores que sujetan la losa sobre planta baja y permiten que ésta quede suspendida, originando voladizos de grandes luces. La estructura está asentada sobre pilotes que fundan a 6 metros de profundidad debido a un suelo arcilloso.

Dos plantas desplazadas conectadas por dos escaleras, una en cada intersección, y un ascensor.

Dos miradas, una hacia el patio interior en planta baja donde se ubican los dormitorios y el sector de spa, busca una zona de intimidad y reparo, la otra en planta alta, donde se desarrolla la vida social, se abre hacia el campo de golf y utiliza de expansión la losa sobre planta baja.

Dos situaciones contrapuestas conviven en esta vivienda, la apertura, para poder visualizar el campo de golf, y que brinda privacidad a sus ocupantes.

El planteo se apropia de las lomas del paisaje y las incorpora al terreno, protegiendo algunos sectores de la casa de las visuales exteriores y generando accesos a la planta superior a través de terrazas.

Dos posibilidades de accesos permiten arribar a la vivienda. La llegada vehicular se produce recorriendo un camino sinuoso a través de un pequeño bosque. En su inicio, la topografía y la forestación impiden ver claramente la casa, que empieza a aparecer en el último tramo de la calle interior. Ese recorrido prolonga el tiempo y espacio de llegada a la vivienda, dándole jerarquía al ingreso. El acceso peatonal se produce subiendo una loma que conduce al ingreso principal en planta alta. Durante el ascenso, puede visualizarse el golf y asomarse al patio interior.

El patio interior le da sentido al proyecto y encuentra sus límites en las fachadas de planta baja, la galería que aparece definiendo el perímetro de la planta alta, las lomas y la pileta. La piscina exterior, un prisma rectangular de hormigón que se encastra en una de las lomas, apoyándose sobre el nivel del patio interior y elevándose 2 metros. En una de sus caras, se recorta un paño fijo de vidrio transparente que permite ver el agua y a su vez actúa como desborde produciendo una especie de cascada que cae en un estanque brindando sonido y frescura al patio interior.

A diferencia de los planteos compactos, donde la relación entre interior y exterior se evidencia claramente, en este planteo surgen distintas situaciones con diferentes escalas y calidades espaciales, la relación entre interior y exterior va variando según en el lugar de la casa donde se encuentre.

La disposición de los volúmenes y la relación de éstos con las lomas, el patio y las terrazas, genera múltiples recorridos. Y dos miradas.

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