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Esperan los estudios sobre cabellos hallados en la mano de Chiara

Prueba clave. Los resultados podrían ser de suma importancia en la investigación del crimen y enterramiento de la chica de 14 años, en Rufino

Jueves 21 de Mayo de 2015

El fiscal de Rufino, Mauricio Clavero, aguardaba ayer los resultados del examen que se realiza a un manojo de cabellos hallado en la mano de Chiara Páez, la chica de 14 años asesinada el 10 de este mes en esa ciudad y cuyo novio, de 16 años, confesó ser el autor material. Los resultados de los estudios sobre esos cabellos podrían ofrecer datos más precisos para esclarecer el crimen.

"Aguardamos con expectativa el laboratorio, porque en caso que los pelos contengan los bulbos, podríamos hacer un ADN para saber a quién pertenecen", informó Clavero.

El funcionario judicial explicó que el teléfono celular de la menor asesinada pudo ser encendido, y recordó que "el dispositivo había sido encontrado en un zanjón con agua por los vecinos de Rufino el mismo domingo que se inició la búsqueda de la adolescente". Si bien el chip no fue hallado, los técnicos le explicaron al fiscal que al poder encenderse el teléfono, se podría acceder a información que queda registrada en la memoria del aparato.

Por otra parte, y en el marco de la investigación desdoblada por el crimen de Chiara, el fiscal Juan Pablo Lavini Rosset señaló que los tres celulares secuestrados a la madre, la tía y la hermana de la menor asesinada comenzarían a ser periciados en las próximas horas. "Estamos al aguardo de la autorización de la jueza de la Investigación Penal Preparatoria, Lorena Garini, para que los técnicos puedan abrir los teléfonos", explicó.

"Una vez determinada cuál fue la conducta que desplegó cada una de estas personas, recién estaré en condiciones de afirmar una calificación jurídica y posteriormente, en una segunda instancia, valorar política o criminalmente si vale la pena, es conveniente, y si el espíritu del nuevo código procesal penal de la provincia de Santa Fe pretende que se persiga o no el (presunto) delito". Con esa frase el fiscal Juan Pablo Lavini Rosset explicó los pasos que dará en el marco de la investigación que le fue asignada para determinar si familiares directos de Chiara Páez, la adolescente de Rufino que fue asesinada y enterrada en el patio de la casa de su novio, incurrieron en algún tipo de comportamiento delictivo.

La decisión de la Justicia de poner la mira en su entorno familiar surgió al comprobarse que a la chica le habían suministrado un medicamento utilizado habitualmente con fines abortivos conocido como Oxaprost y cuya información le fue ocultada por su madre al fiscal que investiga el caso, Mauricio Clavero, mientras la víctima era buscada intensamente tras su desaparición.

Al reunir tal evidencia, el propio Clavero pidió con éxito al fiscal regional, Alejandro Sinópoli, el apartamiento de tal cuestión para no afectar el principio de objetividad en el marco de la causa central donde investiga el grado de responsabilidad que tendrían en el atroz episodio tanto la madre como el padrastro —ambos imputados y con prisión preventiva— del novio de Chiara y confeso homicida, quien está a disposición del Juzgado de Menores de Venado Tuerto.

Prudencia. Lavini Rosset apeló a la prudencia al ser consultado sobre el tema por medios locales. Y si bien admitió que la práctica abortiva "es una conducta prohibida y reprochable", prefirió no hacer juicios de valor sobre el particular caso aunque sin dejar de inferir la problemática que implica asumir un embarazo a corta edad.

Aunque dijo que su investigación "es conexa" a la de Clavero, aclaró que la llevada adelante por su colega apunta "a un delito de entidad mayor a este y podría tener otra salida". En tal sentido, insistió con que de establecerse que las personas investigadas no tienen ninguna vinculación con el homicidio, como todo indica, y confirmarse la hipótesis de que su conducta sólo se limitó a la provisión de la pastilla abortiva evaluará "si es conveniente o no instar la acción penal".

Si bien no surgieron mayores detalles trascendió que fueron secuestrados los teléfonos celulares de la madre de Chiara, Verónica Camargo, su tía Fabiana Páez, y su hermana Tania, y de que habría mensajes reveladores sobre que al menos tenían algún conocimiento respecto al uso del referido fármaco.

En tanto, el padre de Chiara, Fabio Páez, quien se enteró del embarazo de su hija recién en el momento de su desaparición, admitió ante una emisora radial de la ciudad de Rufino la situación que involucra a las personas investigadas. Y si bien aclaró no tener intenciones de "deslindar responsabilidad", consideró que en tal accionar "no hubo maldad, ya que lo hicieron pensando en ella". Y sostuvo que "no tiene nada que ver con el asesinato y yo no quiero que esto desdibuje el objetivo final que es condenar a los asesinos de mi hija".

 

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