Escenario

Youkali, canciones de Kurt Weill con la transgresión del cabaret berlinés de 1920

La soprano María Sol Benassar y la pianista Patricia Gandini presentan “Youkali: un recital de canciones de Kurt Weill” en la Subsede, mañana y el 10 de julio, a las 22.

Jueves 02 de Julio de 2015

Si hubiera ocurrido en Rosario hubiese sido en Pichincha y en la década de los 70, una década de enfervorizada actividad cultural que terminó con el ruido de las botas en 1976. Pero no fue Rosario sino Berlín y en 1920, durante la época de la República de Weimar, donde la discusión intelectual y cultural era la moneda corriente de un mundo donde la izquierda y la derecha chocaban en las calles y que llevó a la muerte de la libertad en medio de la crisis económica y el ascenso de las botas nazis.
    El cabaret berlinés era un entretenimiento para pensar, una manera de hacer política desde el arte, bombardeando los apotegmas sociales con risa, ironía y la canción como arma.
  Así surge el espectáculo “Youkali: Un recital de canciones de Kurt Weill”, protagonizado por la soprano María Sol Bennasar y la pianista Patricia Gandini, que sube a escena mañana y el 10 de julio, a las 22, en la Subsede (Entre Ríos y San Lorenzo).  
   Bennasar es la encargada de dar vida a estas canciones, lo cual no deja de ser un desafío pensando en las voces que han hecho famoso a este repertorio, como la esposa de Kurt Weill, la magnifica Lotte Lenya o la gran Ute Lemper: “Canto todas las canciones en su idioma original, francés, alemán o inglés. Creo que cada idioma tiene una musicalidad que le es propia y que se perdería al traducirlas. El tango, un ritmo adoptado por Kurt Weill, jugó un lugar importante en el cabaret, por ese algo de arrabal y de marginado, y así establecemos un puente entre el Rosario prostibulario, el Rosario inmigratorio y el Berlin de los veinte”, destacó la soprano.
  Si algo identificaba al cabaret berlinés era sin duda la transgresión y la clandestinidad, la certeza que se ventilaban todos los temas sociales y políticos, incluso los tabúes más condenados de la sociedad burguesa.
  “Elegimos un ambiente íntimo donde se juega todo el tiempo con la luz y la penumbra e incluso por momentos usamos fuentes de luz natural a propósito”, destacó Gandini con respecto al clima íntimo que pretenden generar con el espectador .

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