Escenario

"Yo también soy de acá"

Suspenso, cine negro o policial. Son todos posibles géneros para clasificar a "Todos tenemos un plan", una película de la directora Ana Piterbarg, con Viggo Mortensen y Soledad Villamil que...

Jueves 30 de Agosto de 2012

Suspenso, cine negro o policial. Son todos posibles géneros para clasificar a "Todos tenemos un plan", una película de la directora Ana Piterbarg, con Viggo Mortensen y Soledad Villamil que se estrena hoy en Rosario. El filme, rodado en el Delta del Tigre, tiene en el centro de la escena a dos hermanos gemelos criados en la isla. Uno de ellos se va a la ciudad, pero con la muerte de su hermano Agustín decide regresar a sus orígenes a vivir la vida del fallecido e involucrarse en el mundo criminal. El mundo de su hermano muerto.

Luego de su presentación en Buenos Aires, Escenario accedió a una entrevista exclusiva con Mortensen, Villamil, Daniel Fanego y Sofía Gala Castiglione, además de la directora Ana Piterbarg sobre esta coproducción entre España, Alemania y Argentina.

El filme con Mortensen, un declarado hincha de San Lonrezo que habla perfecto castellano, sucede a dos exitosas películas como "La carretera" y "Todos tenemos un plan", en la que interpretó a Sigmund Freud.

—La mejor biografía sobre el argentino Ernesto Che Guevara la escribió un periodista nacido en Estados Unidos: Jon Lee Anderson. Y la mejor investigación sobre una historia netamente argentina, la de los Montoneros, la escribió un inglés, Richard Gillespie. ¿La condición de extranjero podría incluso mejorar la capacidad de comprensión de una trama argentina, en este caso la de los isleños del bajo Delta del Paraná?

—(Mortensen) No creo que tenga que ver con ser de afuera, yo también soy de acá. Una parte de mi vida la pasé en la Argentina y he ido muchas veces al Delta. De todos modos es interesante lo que suele lograrse, incluso en el cine, cuando ciertos extranjeros hacen películas. Eso ha pasado en Estados Unidos. Hay westerns hechos por franceses o ingleses que son mejores que los realizados por los propios norteamericanos.

 

—Como si hubiera un esfuerzo suplementario por comprender e interpretar una realidad ajena.

—Podría ser. Pero en mi caso tomo a todos los personajes con el mayor de los esfuerzos posibles. Y después, a rodar.

—¿Representar a dos hermanos gemelos te implicó una complicación adicional en el proyecto?

—Me daba un poco de miedo al principio, pensé "va a parecer que soy yo dos veces, que es un truco, no se van a creer que son distintos". Pero luego fue cuestión de hacer el trabajo. Cuando llegó la hora de hacer a los hermanos juntos no fue tan difícil. Lo más complicado fue el aspecto técnico. Y de algún modo imaginar la escena en todo su despliegue. Por lo demás, fue bueno hacerlo al final. Ya me sentía cómodo y salió mejor.

—¿Hay un punto de partida en la construcción del personaje?

—Siempre me hago la misma pregunta con mis personajes: qué les pasó desde la cuna hasta el momento de la primera escena. En este caso lo hice para dos personas distintas, que se criaron en un mismo lugar pero que tienen distintos puntos de vista. Agustín era más miedoso, y en cambio Pedro se sentía más hermano de Adrián que de su propio hermano. Tenían una personalidad parecida, les gustaba buscar víboras y sapos, pescar, matar animales, robar cosas, jugar al fútbol. Agustín, tal vez, se quedaba en la casa leyendo un libro.

—Claudia (personaje de Soledad Villamil), deja la impresión de una presencia algo recortada en la película, como si hubiera dado para más. ¿Lo ves así?

—(Villamil) Lo hablamos en un momento con Ana, la directora. Cuando leí el guión me pregunté, qué pasa con Claudia. Me generó esa pregunta, aunque tengo mis respuestas, yo se qué pasa con Claudia (risas). De todos modos no se trata de una película coral, y lo principal pasa por el camino del actor principal. Así que había que desprenderse. Si la película volvía a Claudia hubiera sido raro para el guión.

—(Mortensen) Yo creo que es una virtud de la película, me gusta cuando salís del cine con esas preguntas y sin respuesta. Qué pasa con Claudia, dónde fue, qué fue de su vida.

—¿Cuando te propusieron integrarte a un trabajo actoral con Viggo Mortensen, qué se jugó?

—(Villamil) Lo admiro como actor, y me parece muy guapo. Pero cuando empezás a trabajar lo que se juega es siempre más o menos lo mismo. Y esto no va en desmedro de Vigo, todo lo contrario... Uno se encuentra con un ser humano, con un compañero, y tiene que empezar a construir una ficción y transformarla en realidad. Desde el primer momento con Viggo ocurrió esa extraña familiaridad que suele suceder, a veces, entre los actores. Es como si uno ya se conociera desde siempre cuando no nos habíamos visto nunca en la vida. Es extraño, pero es así. Esa familiaridad, desde el inicio, es lo que posibilita generar luego la verosimilitud en un vínculo, en este caso de marido y esposa.

—Tu personaje (para Daniel Fanego) isleño tiene un tiempo, una textura perfecta. Me extrañó que contaras que cuando la directora te ofreció el personaje, de arranque, dijiste no, esto no es para mí. ¿Qué pasó?

—(Fanego) Me sentía muy urbano para el personaje, muy gringo. Aunque conozco algunos personajes de la isla, por ir al Delta. Entonces con Ana, que me insistió, empezamos a trabajar ese mestizaje. En la isla hay de todo, gente que recaló ahí, como en un recodo y no se fue más.

—Y qué decir de Adrián, tu personaje...

—Adrián es un tipo que queda enganchado en un espinel, con la vida de los dos hermanos (Pedro y Agustín). Adrián sentía una particular aversión por Agustín (el hermano que se va de la isla, y luego vuelve) porque era el más débil. Viste que los personajes de esta naturaleza (perversos, agresivos) siempre necesitan un ser más débil, para bardearlo. Y ese "débil" era Agustín, que al volver convertido en Pedro produce un gran movimiento.

—El personaje de Adrián condensa la tensión más importante de la película, es el tipo que da miedo, el que está por hacer algo malo.

—Es como el perro que no mueve la cola.

Un proyecto de nueve años

“Fue un acto de valentía muy grande sobrellevar este proyecto. Valentía de todos los que trabajamos. En especial de Vigo que se animó a ponerse al frente de esta empresa”, explicó la directora Ana Piterbarg que incubó este proyecto durante largos nueve años. “A partir de eso, nació una responsabilidad y decidimos llevarla adelante”, completó la cineasta.

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