Escenario

Yo no entiendo el trap, ¿y usted?

Domingo 21 de Julio de 2019

La semana pasada, el mundo de eterna fantasía de las redes sociales se saturó de fotos transformadas por FaceApp, la famosa aplicación que envejece las caruchas. Mágicamente, en la vida real, todos se sintieron jóvenes sin bótox ni cirugías... Bueno, todos no. Los que sumamos cuarenta y tantos no necesitamos de tanto truco para aparecer con arruguitas, canas, papadas o alopecias. De todas formas, más allá de las edades y las apariencias, el paso del tiempo nos intriga y nos preocupa siempre, nos expone a muchas preguntas y nos deja en offside en cuestión de pocos años o meses. Los que escuchamos rock (y pop) lo sabemos mejor que nadie. Para nosotros el paso del tiempo es un asunto complejo. A principios de este siglo, el rock retro de The White Stripes, Arctic Monkeys o Franz Ferdinand nos depositó en una zona de confort engañosamente nueva. Estábamos cerca de la tradición y también de un público más joven. Y no nos dimos cuenta de la diferencia. Después del 2010, y especialmente en los últimos cinco años, se vino el cimbronazo. La viralización del reggaeton y el trap nos dejó de golpe fuera de juego. ¿Este es el pop masivo de esta época? ¿Este es el signo de los tiempos de una nueva generación? Me cuesta comprenderlo. ¿J Balvin, Bad Bunny, Nicky Jam? ¿Duki y Paulo Londra? Pasan los videos en YouTube y no siento nada. Cero conexión. No hay ritmo, ni flow, ni letra que valga. Diez minutos de reggaeton o trap y la cabeza me queda cuadrada. Sólo quiero entenderlo, pero si me esfuerzo es peor. El trap tiene su origen en el hip hop. Pero es una lectura muy plana y muy pobre del hip hop para mis estándares. Mi generación descubrió el género en la llamada “edad de oro del hip hop”. Tal vez los Beastie Boys y Public Enemy pusieron la vara muy alta. No lo sé... Puedo moverme un rato con Rosalía. Y creo que hasta ahí llegué. ¿Está mal? ¿Es de viejo reaccionario? Tal vez algún día inventen la app para que no te fastidien las rimas del Duki. Quizá no falte tanto.

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