Escenario

Vuelve el moro de Venecia al teatro El Círculo

La obra marca el regreso del maestro italiano a la composición luego de quince años de silencio autoimpuesto.

Domingo 27 de Septiembre de 2015

Otello”, la gran ópera de Giuseppe Verdi, se presentará el 4, 8 y 10 de octubre en el teatro El Círculo. La obra marca el regreso del maestro italiano a la composición luego de quince años de silencio autoimpuesto. Fue gracias a un simpático complot, urdido, por su esposa, el editor Riccordi y el joven compositor y literato, Arrigo Boito, entre otros, que lograron sacar al “viejo oso” como le gustaba llamarse, de su madriguera. El señuelo no podía haber sido mejor, la gran tragedia de William Shakespeare, dramaturgo que Verdi siempre amó. Ya habia musicalizado “Macbeth”( 1847), y tiempo después lo haría con “Falstaff” (1893), basado en “Las Alegres Comadres de Windsor” y nunca concretó, “Rey Lear”, cuyo libreto regalo a Pietro Mascagni, el compositor de “Cavalleria rusticana”.

   El reparto de esta producción de la Asociación Cultural El Círculo en colaboración con la Opera de Rosario, cuenta con José Azocar, Mónica Ferracani, Leonardo Lopez Linares, Andrés Novero, Ismael Barrile, Daniel Gomez Lopez, y Marcela Novero. Coro de la Opera de Rosario y la Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario con dirección de director colombiano: Hadrian Avila Arzuza.

Para la puesta de esta ópera, ha sido convocado el escenógrafo, vestuarista y régisseur, Marcelo Perusso, de amplia trayectoria en el ámbito teatral y operístico, de nuestro país, quien en la temporada 2011 monto la opera Tosca de Puccini, en nuestra ciudad.

   “Esta puesta es mi primer Otello, lo que me genera una responsabilidad y adrenalina doble, no sólo por lo que significa poder interpretar a dos monstruos como Shakespeare y Verdi, sino también por el «monumento» que significa esta obra cúlmine del arte verdiano”, dijo Perusso a La Capital.

   —¿Cree que el “Otello” de Verdi-Boito es más mediterráneo, más sanguíneo que su homólogo inglés?

   —Boito, en el libreto, magistralmente logró la síntesis necesaria para poder llevar al canto el texto shakesperiano. Boito le aportó a Verdi los momentos culminantes musicales que necesitaba como por ejemplo, los cierres de actos, o momentos clave para el lucimiento de los cantantes. Como en el caso de Falstaff, “Otello” presenta un derrotero musical continuo, sin números cerrados, pero mantiene los momentos de lucimiento vocal del Verdi anterior, siempre inspirado.

   —Desde el punto de vista de la dirección escénica ¿como analiza a Otello, el moro?

   —Es un moro, originariamente musulmán, con diferencias étnicas y culturales. Puede sentirse en inferioridad de condiciones, a pesar de ser tratado como un héroe. En la obra de Shakespeare, está exaltada su condición de moro, de pertenecer a otra raza. Eso es lo que despierta la ira del padre de Desdémona, y de Rodrigo, pretendiente de ella, y de alguna manera, él mismo se considera no merecedor del amor de Desdémona. La inseguridad es propia de los celos.

   —¿Es Desdémona una chica inocente y crédula?

   —Creo en la inocencia de Desdémona. Lo que no creo es que sea un personaje cándido. La imagino seductora, sobre todo en el final del primer acto, su primera noche junto a Otello. De allí que él crea posible un engaño. Si lo pudo hacer con él porque no con otro.

   —¿Es el “espíritu del mal” el motor de la acción en Yago, o es la disyuntiva de elegir un plan de vida?

   —Lo interesante de Yago, es más su inteligencia para urdir la trama con el resto de los personajes a su alrededor, que el motivo que lo lleva a hacerlo. En el caso de la ópera, Boito hace algunas referencias a lo divino y a lo satánico. Creo que el mensaje es que existe gente mala.

   —Hoy está muy de moda cambiar la época de la acción por múltiples motivos dramáticos: ¿Es ese el camino que escoge para esta producción?

   —En esta producción respeto el tiempo y espacio determinado por los autores. Considero por lo antes expuesto que el conflicto del personaje de Otello, hoy carece del sentido de la época. Racismo y celos son inherentes a la conducta humana, pero hoy son temas políticamente incorrectos. Eso hace que los dos temas, a pesar de tener presencia, no sean reflejo de una gran parte de la sociedad. Es decir, la temática es actual, pero la resolución dramática, no es justificada en nuestros días. Creo que mantiene más fuerza en su momento original.

   —¿Cuales son sus expectativas respecto a esta producción?

   —Quiero producir en el espectador gran parte de las sensaciones que, por lo menos a mí, me provoca esta obra, tanto desde lo musical como desde lo visual. Es es una obra que me revoluciona; es incitante, atrapante, magistralmente escrita, sobre todo el primer acto, al que considero casi perfecto. Con que un porcentaje importante de estas sensaciones se lo lleve el espectador, la tarea estará justificada plenamente.

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