Escenario

"Voyeur", la exploración de un mundo líquido sin fronteras

Un elenco de 35 artistas interpreta la obra de Damián Ciampechini. Con música en vivo. narra seis historias de forma simultánea.

Sábado 12 de Septiembre de 2015

Un edificio como un panóptico. Personas condicionadas por el espacio, las convenciones y la mirada del otro. Las redes sociales como epítome de alguna forma de exhibicionismo ingenuo, pero también como una puesta en escena donde todo -o casi- es o debe parecer agradable y lindo y amable. La intimidad, un mundo líquido y sin fronteras, a la vista de quien quiera verla. La exploración de estos temas, y sobre todo la vida que transcurre detrás de las fachadas reales o virtuales es lo que propone “Voyeur”.

   La escenografía a escala real secciona literalmente seis departamentos en los que 35 actores desarrollan durante dos horas seis historias de forma simultánea en las que hay amor, soledad, sexo y amistad, y que cuentan con el acompañamiento de música en vivo. La propuesta, que marca el debut de un elenco rosarino en Metropolitano, se podrá ver mañana, a las 20 y a las 22, y el domingo, a las 21, en el salón de Intendente Lamas 610 (Alto Rosario).

   La idea pertenece a Damián Ciampechini, director que ya experimentó con puestas en escena marcadas por la diversidad y los desafíos espaciales, como la trilogía “Las polacas” y “Aquariam”. “En esa oportunidad -recordó el creador- investigué el tema de los espacios y la multiplicidad de signos narrativos en espacios no convencionales o una modificación de la cuarta pared. Por ejemplo la puesta de una de las tres de la trilogía «Las Polacas» fue navegando en el barco Ciudad de Rosario, y en «Aquariam» el espectador elegía un lugar u otro, no podía ver toda la obra y tenía un final en un escenario de cien metros”, recordó.

   Con esos parámetros, ahora fue el turno de investigar sobre el voyeurismo y sus derivas. “No lo abordo etimológicamente porque tendría que tener una connotación sexual. Hay algo de eso, pero también hay una generalidad. Podemos decir que voyeur es el que espía a otro. La multiplicidad de signos y de historias en paralelo siempre me sedujo y así cerró todo en un edificio donde se desarrollan las seis historias, cada una de ellas con principio, nudo y desenlace”, donde se muestran parejas de jóvenes y maduras, el detrás de escena de una persona famosa, los estudiantes conectados con el mundo a través del celular y una familia tipo.

   Entre los 35 actores hay varias generaciones y estilos de actuación, y conviven personalidades públicas como el periodista Miguel Angel Tessandori y el cantante Alejandro Mustafá, y artistas de larga trayectoria como Doris García y Christian Valci interactuando con estudiantes de teatro. “Congeniar eso y la música en vivo fue el gran desafío. Pero creo que más que la cantidad de personas lo más difícil es congeniar con distintas escuelas de teatro, actores que tienen 40 años de actividad con chicos que están en la Escuela de Teatro; son formas distintas de ver el hecho artístico, pero una vez que ocurrió eso todo empezó a fluir”, aseguró.

   En un momento donde la tecnología, y ya no solo la televisión, está difuminando la frontera entre lo público y lo privado, la obra propone una mirada sobre esos límites que parecen tan lábiles y que están a un click de distancia. “La obra tiene que ver con qué quedó de lo privado hoy en día, cuál es la frontera. ¿Hoy ver una pareja teniendo sexo es privado con las ventanas abiertas? ¿Es público? Las redes sociales te permiten preguntártelo porque las fronteras están medio confundidas. La propuesta es que el espectador se convierta realmente en un voyeur, y no solamente con una connotación sexual, sino al hacerse partícipe y de alguna manera responsable de lo que está sucediendo en escena”, explicó el director.

   La intermediación de la tecnología tiene un correlato en la pantalla chica cuando la intimidad de los famosos o personas públicas es analizada al detalle o exhibida como un espectáculo. En ese sentido Ciampechini señaló: “Yo vengo por la autopista, veo un accidente y no me detengo a ver qué pasó. Llego a mi casa, prendo la televisión y ahí me entero. O sea que la veracidad de la realidad se está dando más que nada por las redes sociales y la televisión, y eso no es ser voyeurista, es mirar desde afuera, correrme de la realidad para espiar y verlo de afuera”.

   El voyeurismo, afirmó el director, “hoy tiene más aceptación que antes”. “De alguna manera -explicó- todos transitamos el mirar y opinar de afuera, ver qué está bien o qué está mal, pero siempre desde afuera. Me saco la selfie y miro si estoy lindo. La realidad pasa porque estás en WhatsApp. Nuestra idea también es mostrar esto: hay seis departamentos y mientras en uno están teniendo sexo al lado hay alguien que está muriendo, y en el piso de arribo hay un artista, o un famoso que está solo y llorando. Y todo eso convive en la realidad y no en el mundo ficcional de tecnologías o de internet. El que está al lado mío es una persona y tiene una vida”, concluyó.

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