Escenario

Villamil: "Hay que animarse a probar cosas diferentes"

La actriz y cantante se mide el traje de compositora en su nuevo CD, "Ni antes ni después".

Sábado 25 de Noviembre de 2017

Hace diez años, cuando editó su primer disco, Soledad Villamil era una actriz superconsagrada que jugaba a ser cantante. Hoy, una década y cuatro discos después, es una vocalista y compositora que hace camino al andar y que tiene muy claro su perfil musical. Después de ganar dos premios Gardel y de recibir un disco de oro por las ventas de su segundo CD ("Morir de amor", de 2009), este año Villamil se animó a sacar un álbum compuesto enteramente por canciones propias, aunque también incluye un tema inédito de Jorge Drexler, uno de sus grandes referentes. En el disco "Ni antes ni después" los géneros se mezclan y se cruzan, entre beats electrónicos, cuerdas y vientos, mientras las letras cuentan pequeñas historias o rinden homenajes. La protagonista de películas como "El secreto de sus ojos" y "El mismo amor la misma lluvia" regresa hoy a Rosario para presentar su nuevo trabajo, a las 21, en la terraza de la Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza). Antes charló con Escenario sobre el desafío de componer, sus influencias y el paso del tiempo. "Mi búsqueda tiene que ver con encontrar mi propia voz, con ir sacándome las pieles de los personajes para ser cada vez más yo misma", aseguró.

   —En tu segundo disco hay dos temas propios y en el tercero hay cuatro. ¿Qué te decidió a grabar un álbum con todos temas propios?

   —En primer lugar que tenía suficiente material, unas cuantas canciones que fui trabajando a lo largo del tiempo. Algunas habían quedado afuera de discos anteriores y las fui reescribiendo después. Cuando lo llamé al productor Matías Cella para trabajar, él fue muy claro. Ya en la primera charla me dijo: "Dale, hacemos un disco, pero que tenga todas canciones tuyas". Así que eso fue lo que terminó de darme el espaldarazo que me faltaba para tomar esa decisión, que para mí era muy significativa.

   —En el disco hay una sola versión, de un tema inédito de Jorge Drexler, y la influencia de él se nota en tus canciones. ¿Qué te gusta en especial de Drexler y qué otros compositores te han marcado?

   —A mí me gusta el desarrollo del formato canción, en el cual vos podés contar una pequeña historia, y donde la música es muy importante pero la letra también. Yo siempre juego con las palabras, no sólo con los sonidos de las palabras sino también con lo que cada palabra lleva como imagen. Drexler es un compositor que a mí me encanta, y también podría decir lo mismo de Chico Buarque. No son los únicos compositores que me gustan ni que frecuento, pero ellos, en el sentido que me preguntás, son relevantes.

   —Y entre los compositores argentinos, ¿quién te marcó?

   —Uy, muchísimos. Si tendría que mencionar empezaría por Charly García, que me parece absolutamente genial como compositor de música popular. Y también podría citar a Atahualpa Yupanqui. De ahora me gusta mucho Aristimuño.

   —En el título del disco y en canciones como "Temporadas", "Pasan" y "Para siempre" hay referencias al paso del tiempo. ¿Esto fue casual? ¿Había una intención de hablar de ese tema?

   —La verdad es que fue casual. Pero como bien dijo Borges, "todo encuentro casual es una cita". Cuánto hubo de casual no lo sé, pero en principio fue casual. Una vez que tuve decididas las canciones del disco me di cuenta que había una coincidencia en algunas en relación a hablar del tiempo. Lo del título también fue azaroso. Yo ya tenía el disco terminado pero el título no aparecía. La gente de prensa tenía que redactar la gacetilla, el diseñador tenía que hacer la tapa, y todas las mañanas recibía mensajes que decían: "¿Y, Soledad, cómo se llama el disco?". Todos los días (risas). Hasta que un día les contesté: "El nombre va a aparecer cuando tenga que aparecer, ni antes ni después". Y ahí me cayó la ficha del título del disco.

   —¿Te afecta el paso del tiempo? ¿En qué momento de tu vida estás, a los 48 años?

   —No sé, no tengo ni idea (risas). Supongo que ni tan vieja para ser vieja ni tan joven para ser joven (risas). Es un momento que está muy bueno, porque tenés un recorrido hecho en lo que te gusta, pero al mismo tiempo esa experiencia te dice que todo siempre es nuevo y es distinto. Está bueno emprender aventuras nuevas, no quedarse con lo que había. Hay que animarse a probar cosas diferentes.

   —"Temporadas" es una canción muy irónica y divertida, que habla de una pareja como si fuera una serie de televisión. A este tema lo escribiste con tu marido (el actor Federico Olivera). ¿Se basaron en su experiencia?

   —Algo de eso tal vez hay. Pero una vez escuché a alguien decir que si las canciones fueran totalmente biográficas o autorreferenciales serían un plomazo, porque si no para qué tenemos la imaginación (risas). Sí, esa canción surge de situaciones que pueden ser reales, propias o ajenas, y después está el propio desarrollo de la canción, que tiene mucho de invención. Con Federico también compartimos otras canciones del disco en la composición, tanto en la letra como en la música.

   —¿En qué contexto escribiste "Las rosas de Marosa", que habla de la escritora Marosa Di Giorgio?

   —Hace muchos años trabajé con una amiga en la preparación de una obra con textos de poetas mujeres. Entonces empecé a recolectar material para un posible espectáculo que finalmente nunca se hizo, y dentro de esas poetas estaba Marosa. Cuando nació esta canción, cuando aparecieron las primeras imágenes, me pareció que tenían mucho que ver con el universo de ella, que tiene algo de erótico y lisérgico. Es un pequeño pero sentido homenaje.

   —También hay una canción, "Tema para Irene", que se refiere a tu famoso personaje en "El secreto de sus ojos". ¿Cómo surgió?

   —La canción surgió de una manera medio casual. Tenía la música, la melodía, y enseguida apareció la idea de un tren que se alejaba de la estación. Empecé a escribir, a tirar unas ideas y frases. El comienzo de cualquier canción siempre es bastante caótico, al menos para mí (risas). Tenés el material en crudo y después vas seleccionando. Al rato me di cuenta que la idea del tren cuadraba perfecto con esa escena de la película de la despedida en un andén de Retiro. Ahí se me ocurrió que podía escribir sobre el personaje más allá de la historia que vive en la película. Los actores tenemos un montón de ideas e imágenes acerca del personaje que no necesariamente el director cuenta, pero que sí te sirven a vos para armar el mundo de ese personaje. Yo quería compartir esa otra parte de Irene con esta canción.

   —¿Alguna vez pensaste que ibas a llegar a componer o que ibas a editar un cuarto disco?

   —No. Además yo nunca pienso las cosas con mucha anticipación. Cuando miro para atrás me sorprendo al ver que llegué a un cuarto disco. No tengo esa capacidad de proyectar hacia el futuro ni de planear. Más bien todo lo contrario: voy haciendo lo que necesito en cada momento y así va surgiendo un determinado camino. Mi trayectoria en la música se dio de forma muy natural. Lo más importante es haber pasado de interpretar canciones de otros a interpretar canciones propias. Y también pasé de hacer temas con un género muy específico, como el tango o el bolero, a hacer canciones-canciones. Ese proceso no es consciente. La búsqueda tiene que ver con encontrar mi propia voz, con ir sacándome las pieles de los personajes para ser cada vez más yo misma, tanto como cuando canto como cuando escribo.

   —Vos dijiste que al principio de tu carrera como cantante te daba "vértigo mirar al público cara a cara". ¿Cómo te sentís ahora, presentando tus propias canciones?

   —Ahora me encanta mirar a la gente. Pero eso es parte de la evolución. Subirse a un escenario a cantar es diferente a cuando tenés que actuar. Cuando actuás de alguna manera se mantiene la convención de que el espacio es un lugar cerrado donde no hay comunicación directa con el público, salvo que estés haciendo un monólogo o un stand up. Al principio me parecía muy raro mirar a la gente, era como si te dijeran "hablá mirando a la cámara". Los actores no hablamos mirando a la cámara, salvo Kevin Spacey (risas). Por suerte la gente recibió muy bien este nuevo disco, y eso me dio más confianza todavía.


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