Escenario

Víctor Wooten, un malabarista del bajo que dio cátedra de jazz fusión

El trío estadounidense brilló en el galpón de la música. Los riesgos de ser efectista.

Domingo 16 de Diciembre de 2018

"El jazz fusión no es para cualquiera" decía un amigo que entendía que la única música buena era la más compleja. Víctor Wooten Trío llegó el jueves a Rosario a caballo del jazz fusión, pero a él no le interesa entrar en ese segmento inaccesible que lo convierte en una estrella del firmamento musical. Que se entienda, Wooten es un grande, tanto como sus dos músicos Dennis Chambers en la batería y el saxofonista Bob Franceschini, y apuesta a un show tan distendido, que combina lo artístico con lo lúdico. Y eso es un arma de doble filo, porque a veces está para el aplauso y otras encandila con tantos fuegos de artificio. Con todo, Wooten, con una remera que tenía el 11 en la espalda, se dio el gusto de ganar por goleada, pese a que pifió al tirar un caño que casi le genera un contragolpe letal. Pero fue una delicia para los sentidos.

Jueves a la noche en Galpón de la música, hay amenaza de lluvia. La sala está llena, algunos se toman una cervecita, otros no paran de sacar fotos y los más fans filman. La apertura está a cargo del bajista Walter Cellini, quien ganó merecidos aplausos, y luego cantó la sutil intérprete de folk Estela Stier, que hizo temas propios en inglés, y fue quien acompañó al trío estadounidense en toda la gira argentina.

"Hermosa gente, hermoso país, los amo, nunca me olvidaré de ustedes", es la traducción aproximada de lo que dijo Víctor Wooten cuando pisó el escenario.

Considerado por revistas especializadas como uno de los mejores bajistas del mundo, el ganador de cinco premios Grammy vino a la ciudad a presentar lo mejor de su nuevo disco "Trypnotyx" y algunas perlitas de toda su discografía.

Aunque sin dudas Wooten es la figura central del show, el hecho de que los tres artistas estén ubicados en la misma línea de cara al público es todo un gesto.

Wooten sabe que a su lado tiene dos monstruos, los presenta con honores, y para no quedar atrás, cuando le toca presentarse a sí mismo bromea: "I'm Marcus Miller".

La fusión de Wooten pica alto cuando se codea con el funk y mucho más cuando apuesta al pulso rockero, gracias a la versatilidad del enorme Dennis Chambers, quien también se las ingenia para que la batería marque el ritmo o sea otro instrumento melódico más según los casos.

Wooten coquetea con los loop grabados y a veces pisa en falso cuando juega con el bajo para el aplauso de la tribuna. Ahí baja unos cuantos escalones. Porque es mejor ver a los Spurs con Ginóbili que a los Globetrotters. La fantasía cuando va la fantasía, después ya está.

Más allá de ese desliz hubo grandes momentos en el show. Uno de ellos fue "Zenergy", que combinó la intensidad del saxo de Franceschini, con un dueto rítmico demoledor de Wooten y Chambers. También fue un disfrute cuando Cellini y Stier se subieron a tocar en un tema de aire country o sobre el final cuando llegó "Caught in the Act" y el bajista volvió a lucirse.

El Víctor Wooten Trío tocó un pálido aire de jazz en el bis y se despidió ovacionado de Rosario. Antes de que suene el platillo de cierre del show se escuchó un relámpago que confirmaba la tormenta. "¿Caerán piedras" preguntó uno que merodeaba los 50. El de al lado ni se inmutó, todavía estaba extasiado con aquel solo de bajo de un tal Víctor Wooten.

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