Escenario

"Uno no puede escribir sobre el éxito, sino sobre el fracaso"

El autor y director Rafael Bruza recordó el origen de la obra que se estrena hoy en el ciclo "Cuatro cuartetos".

Sábado 10 de Octubre de 2015

"El espectáculo es una metáfora de nuestra propia vida, de cómo vamos dejando de lado la cotidianidad en aras de proyectos que, en última instancia, son sueños". Así definió el director y dramaturgo santafesino Rafael Bruza a "El clásico binomio", la obra elegida para la octava edición de Cuatro Cuartetos, el ciclo creado por el área de Areas Escénicas de la Secretaría de Cultura Municipal. Mezcla de nostalgia e ironía, el texto ocupará el escenario del teatro La Comedia (Mitre y Cortada Ricardone), desde hoy y todos los sábados de octubre, a las 21.

La puesta estará a cargo de cuatro grupos de actores y directores rosarinos. Los intérpretes son Juan Biselli y Alejandro García, con dirección de Romina Tamburello; Severo Callaci y Homero Chiavarino, dirigidos por Ignacio Amione; Jorge de la Rosa y Fabricio Leocatti, en una puesta de Gustavo Maffei, y Quico Saggini y Raúl Santángelo, bajo la dirección de Gustavo Di Pinto.

Bruza, con una extensa trayectoria en el teatro de la provincia, en festivales nacionales e internacionales, así como en diferentes áreas del Instituto Nacional de Teatro desde su creación -donde actualmente se desempeña como coordinador de jurados- contó a Escenario cuál fue el origen de esta obra que, además, marcó el debut en la dirección del dramaturgo Mauricio Kartun , en 1988.

La pieza acompaña el devenir de Chiquito y Chiche durante veinte años, dos tangueros que quieren hacerse un lugar en el espectáculo con los picos de entusiasmo y frustración de una carrera que no termina de despegar. "Siempre digo que uno no puede escribir sobre el éxito sino sobre el fracaso, porque el éxito es muy light y el fracaso es poético", señaló Bruza.

Bruza recordó que la escritura de "El clásico binomio" fue, en principio, una consecuencia de los años compartidos con Jorge Ricci en Equipo Teatro Llanura. Ambos se conocían desde 1973, y en 1988 estrenaron su primer trabajo juntos, con dirección de Kartun que debutó en ese rol. "Con Kartun nos conocíamos, éramos amigos, y en base a una afinidad temática y estética, fue la propuesta de que la dirija Mauricio que aceptó de inmediato por la simpatía que le tenía a la obra", señaló.

"Hay una pasión común que es el tango y los personajes del tango", contó Bruza, y añadió: "Básicamente es el derrotero del tanguero de provincia por eso la acción transcurre en Santa Fe. Nosotros teníamos la visión del tanguero por antonomasia, del tanguero porteño, y nosotros como santafesinos empezamos a pensar en las duplas clásicas del tango, como Olmedo y Aznar, que dieron tantos temas".

Exitos y fracasos. Sin embargo, a pesar de perseguir el éxito, es lo contrario lo que marca a los personajes. "Siempre digo que uno no puede escribir sobre el éxito sino sobre el fracaso, porque el éxito es muy light y el fracaso es poético. La poética del fracaso es lo que motiva a estos dos personajes que tienen todos los sueños, el impulso para ser famosos en el mundo del tango, pero como tangueros de segunda, porque nunca terminan de concretar su espectáculo, aunque están llenos de sueños y fantasías. El derrotero de la obra es el empecinamiento del artista. Esto es una suerte de exilio que se proponen los personajes para escribir el espectáculo y para eso deciden no volver a su casa hasta que tengan el espectáculo cocinado", aclaró.

"Esto, en última instancia, también tiene que ver con el mundo del artista en general", dijo el creador sobre el texto y añadió: "Cuando uno vive soñando, pergeñando, imaginando cosas, en realidad se va olvidando de la cotidianidad, la va relegando en aras de esos sueños. El espectáculo es metáfora de nuestra propia vida, de cómo vamos dejando de lado la cotidianidad en aras de proyectos que en última instancia son sueños".

A pesar de retratar a dos artistas y de haber sido estrenada en 1988, con el tango relegado a favor del rock, Bruza dijo que estos personajes pueden representar a diversos sectores de la sociedad. "Hay algo que va más allá de lo artístico; implica el sueño y la cotidianidad porque en el decurso de la obra pasan veinte años. Más allá del tema anecdótico del mundo del tango tiene que ver con perseguir un oficio, una profesión, un sueño, una quimera, y mientras tanto van pasando los años. Pero la obra es esperanzadora, más allá de todo, porque en última instancia los personajes, con o sin éxito, que puede ser relativo, han hecho y han dejado algo en su vida para los demás, y eso es lo que finalmente importa".

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