Escenario

"Uno de los ejes fue la austeridad"

El músico entrerriano Carlos "Negro" Aguirre cuenta cómo fue gestar "Calma", un disco que cautivó a la crítica y al público. Hoy lo presenta en rosario.

Sábado 21 de Abril de 2018

Carlos "Negro" Aguirre puede alcanzar la belleza en su máxima expresión en un disco como "Calma", donde uno hasta puede sentir las hojas de los árboles besar el agua marrón del río, y al mismo tiempo el propio pianista puede sacar los pies del agua imaginaria y pisar el suelo verdadero bajo los pies y sentir entre dolor y bronca por la dura realidad: "Estamos en un momento muy difícil para producir arte. La gente va perdiendo el amor por el objeto y se vincula de una manera más impersonal y podríamos decir ligera con los libros y los discos", además de advertir que por la restricción económica "la gente consume mucho a través de internet pero le cuesta ir a los conciertos y pagar una entrada". Así y todo el Negro Aguirre presentará en vivo "Calma" junto a su trío hoy a las 21 en el teatro del Centro Cultural Parque de España (Sarmiento y el río).

   "Calma" es la primera producción discográfica del Carlos Aguirre Trío, formación que el artista entrerriano comparte con el santafesino Fernando Silva en contrabajo, y el cordobés Luciano Cuviello en batería. El disco fue estrenado a fines del año pasado, con un concierto en el Centro Cultural Kirchner de Buenos Aires, con notable repercusión entre los asistentes y la prensa especializada.

   El Carlos Aguirre Trío se gestó en los últimos meses de 2013 y se presentó por primera vez en enero de 2014 en el Escenario Fattoruso del club de jazz Medio y Medio, en Punta Ballena, Punta del Este. Tiempo después formó parte de la exquisita programación del Mestiza Música Festival -en abril de 2015- donde compartió el escenario del Teatro Coliseo en Buenos Aires con el brasileño Egberto Gismonti y el uruguayo Hugo Fattoruso.

   Con este trío, Aguirre explora nuevas sonoridades dentro de sus habituales búsquedas y se despega, en cierta medida, de la raíz folclórica para dar lugar a un concepto más abierto, de músicas que no aluden directamente a ritmos conocidos y que abrevan en diversas influencias tales como el jazz, la música brasileña y la música académica.

   De una vasta trayectoria en la música popular argentina, las composiciones de Aguirre quedaron plasmadas en tres discos con Carlos Aguirre Grupo ("Crema, Rojo y Violeta"), uno de piano solo ("Caminos"), un trabajo a dúo con Francesca Ancarola ("Arrullos") y una producción discográfica solista, con invitados: "Orillania". Todos editados a través de Shagrada Medra, el sello discográfico independiente que creó hace más de 20 años junto a Luis Barbiero, en la ciudad de Paraná, que ya lleva 70 títulos en su catálogo y prevé agregar la obra integral para piano de Carlos Guastavino, más un disco del dúo Salomone-Bekes.

   Los temas de "Calma" en su sonoridad se acercan al jazz pero en lo que respecta al aire emotivo que respiran se relacionan al sosiego del paisaje bajo el cual fueron creados, bajo la forma de extrañas figuras tan amorosas como envolventes.


   — Las composiciones del nuevo disco son como bocetos sobre la química del trío o eso parece ser, ¿fueron escritas a solas para el trío o salieron tocando con el grupo?


   —Fueron escritos para el trío antes de que el grupo se hubiera juntado por primera vez a ensayar. Con enormes ganas de que suceda ese encuentro me fui dando a la tarea de generar una música que abrazara ese proyecto. Luego vino el momento de hacerlas sonar y así fue que convoqué a Fernando Silva en el contrabajo y a Luciano Cuviello imaginando que la química iba a ser muy fluida con ellos. Así sucedió y claro, vinieron también sus aportes a los temas que fui presentándoles. Ellos enriquecieron enormemente toda la música del disco desde sus maneras de tocar y desde propuestas concretas que me fueron haciendo a medida que tenían más intimidad con el repertorio.

   —¿Cuál es el sustento de la estética del trío? Es decir, lo primordial ...

   —El trío trabajó durante unos cuatro años sobre tres ejes conceptuales que atravesaron desde los ensayos a la grabación del CD. El primero fue dar prioridad a la melodía, que siempre hubiera melodía, que si había un solo o un espacio de improvisación no fuera un lugar donde se recurriera al virtuosismo de tocar rápido sino a una búsqueda tranquila de melodías que se pudieran cantar. El segundo de esos ejes fue la austeridad. En todos los momentos de las composiciones poner la intención en no abundar con información sino más bien que hubiera lo mínimo posible. El tercer concepto que nos rigió fue que no sucedieran ritmos reconocibles y que no hubiera reiteraciones rítmicas que constituyan patrones a la hora del acompañamiento. Eso dio lugar a un permanente diálogo en el que participamos los tres por igual.

—Si te hubieran obligado a ponerle de subtítulo al disco "Homenaje a ..." ¿a quién sería y por qué?

—La lista sería enorme (risas); en la austeridad reconocemos muchísimas influencias. Mario Laginha por ejemplo es una importante referencia, digo a la hora de una música que tiene el color local desde donde está gestada pero a la vez permeable a recibir influencias de otras partes del mundo. No sólo del jazz sino sobre todo de los folclores de otros países, de la música académica europea, de pulsaciones diversas que nos alimentan todo el tiempo en nuestros días de escucha como melómanos que somos.

   —Se puede decir que el trío adopta algunas recursos y sonoridades del jazz. ¿La intención fue hacer un disco de jazz?

    —En realidad, puedo decir que no me considero un pianista de

jazz. Disfruto enormemente la escucha de esa música como de muchas otras. Digo que no me veo como pianista de ese género ya que no he estudiado en profundidad el jazz y además le tengo muchísimo respeto. Pero por otra parte hemos tomado la impronta del jazz en cuanto a la posibilidad de la improvisación y ciertas texturas que surgen de ese abordaje.

   —¿Y cómo creés que aparece el Litoral sonoro en "Calma"?

   —Creo que aparece justamente dando su clima de tranquilidad. Allí el río es quien nos nutre en forma permanente y es difícil despegarnos de su carácter. De hecho muchas de las músicas que habitan el disco fueron saliendo en medio de caminatas, contemplaciones y navegaciones de ese río y casi sin darnos cuenta se va colando en nuestra manera de tocar.

   —¿Cómo ves el vínculo entre los que hacen música y quienes la escuchan, sobre todo teniendo en cuenta los cambios en las formas de consumir música en la última década?

   —Es un momento difícil ya que se respira una restricción severa del poder adquisitivo de las personas y eso resiente el vínculo directo del músico con su público. La gente consume mucho a través de internet pero le cuesta acercarse a los conciertos y pagar una entrada. De todas maneras seguimos intentándolo siempre. Ya hemos pasado por innumerables crisis en donde la cultura es una de los primeros aspectos que abandonan las diversas gestiones políticas. Pero quien siente la necesidad de expresarse a través de una disciplina artística lo hace de todas maneras, sea o no el momento propicio, porque si no lo hace se muere de angustia.

   —En 20 años de vida, tu sello Shagrada Medra sobrevivió a todos estos cambios y crisis, ¿cómo sobrevive hoy?

   — Es, por lo que te decía antes, un momento muy difícil para producir arte. La gente va perdiendo el amor por el objeto y se vincula de una manera más impersonal y podríamos decir ligera con los libros y los discos. Pero a pesar de esto seguimos creyendo en quienes sostienen aún ese hábito e intentamos seguir teniendo novedades de músicas muy hermosas que se andan produciendo por el país. En este último tiempo tuvimos la suerte de editar varias producciones de músicos de la provincia de Santa Fe. Es una inmensa alegría para nosotros contar en el catálogo con los discos de Claudio Bolzani, "Creciente''; Martín Neri , "Matriz de agua''; el de la pianista Agueda Garay, "Cantos sin dueño''; y el de Sebastián Benassi, "Piano Pampa''.

   —¿Qué tríos instrumentales te gustan escuchar?

   —Bill Evans con sus diferentes formatos, Keith Jarret con su histórico trío... me acuerdo también de la sorpresa que me provocaba escuchar Alfombra Mágica (Quique Sinesi, Matías González y Horacio López). Esto por dar algunos nombres de una lista interminable... Por otra parte, me nace agregar algunas formaciones que no son exactamente tríos, pero que construyen arquitecturas similares: es el caso del cuarteto con el que Egberto Gismonti grabara varios discos con una estética muy camarística, Yellow Jackett, que es un grupo de Estados Unidos liderado por el pianista Russell Ferrante, y Madre Atómica, el legendario grupo que integraban el Mono Fontana, Lito Epumer, Guillermo Vadalá y Jota Morelli.

      —¿Cuál es el proyecto al que aún no te le animaste, pero que pensás que algún día...?

   —Seguro que hay varios sueños que me gustaría plasmar en mi vida musical. Uno de ellos es poder escribir para piano y orquesta sinfónica. Desarrollar una intimidad con ese formato y trabajar sobre rítmicas de nuestro folclore. Lo iré haciendo muy paulatinamente, pero seguro que no pasará tanto tiempo en que me ponga con esa tarea.


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