Escenario

Una puesta sencilla, con Yago en el centro de la escena

La producción de la ópera “Otello”, de Giuseppe Verdi, que se presentó en el teatro El Círculo, resulta ser una interesante aproximación a este titulo emblemático.

Sábado 10 de Octubre de 2015

La producción de la ópera “Otello”, de Giuseppe Verdi, que se presentó en el teatro El Círculo, resulta ser una interesante aproximación a este titulo emblemático. La puesta en escena de Marcelo Perusso —que hoy presenta su última función, a las 20.30— es sencilla pero sumamente efectiva, con mínimos elementos escenográficos que sirven para describir el ambiente tanto geográfico como espiritual, metáfora de las intrigas viles de Yago que van enredando a Otello y Desdémona hasta el trágico desenlace.

   Para esta producción fueron convocadas voces de real fuste en el panorama lírico, todas ellas con carreras internacionales. El tenor chileno José Azocar, tiene una voz que se proyecta sobre la orquesta, de resonancias metálicas y sonido heroico, tuvo buenos momentos en su exigente papel, se noto el esfuerzo del cantante por seguir las marcaciones escénicas, aunque no siempre lo actoral fue su fuerte.

   Mónica Ferracani estrenó en Rosario el rol de Desdémona, la hermosa línea de canto que la caracteriza, junto a la técnica impecable, sumado a una actuación efectiva y creíble. El canto de Ferracani es emocional e intenso. Es cierto también que el cuarto acto está pensado para el lucimiento total de la soprano, y Ferracani ofreció la “Canción del sauce”, pletórica de efusión, y tanto el concertante del tercer acto como el dúo del amor, el único compuesto porVerdi para un matrimonio, fueron prolijamente rendidos.

   El barítono Leonardo López Linares asumió el rol de Yago, dueño de una voz poderosa pero también dúctil para pintar las sutilezas del personaje que maneja a pleno los matices dramáticos. Su voz es la paleta que va abriendo las entrañas de este Yago que se adueña totalmente de la escena. López Linares y Azocar unieron sus voces en el vibrante dúo: “Sí, por el cielo marmóreo juro”, un momento que arrancó cerrados aplausos. El “Credo” de Yago fue soberbiamente interpretado por López Linares. Ese “Credo” revela el alma en tinieblas del personaje y debe trasladar a la audiencia toda la carga negativa del mal y, es cierto también, aquí no puede haber bellos sonidos.

   Por lo dicho, se entiende por qué en primera instancia Verdi pensó en llamar “Yago” a la ópera. Prevaleció “Otello” y las razones las dio Verdi en una carta: “Es cierto que Yago es un demonio capaz de mover cielo y tierra pero Otello es el verdadero protagonista porque ama, sufre celos, mata y se suicida”.

   El resto tiene un buen nivel: el tenor rosarino Andrés Novero, como Cassio, mostró un cálido timbre de voz, una hermosa línea de canto y volumen adecuado. Marcela Novero asumió con emoción y profesionalismo a su Emilia. Daniel Gómez López y Ivan Ochoteco tuvieron buen desempeño en sus respectivos papeles de Rodrigo y Ludovico.

   Párrafo aparte merece el coro de la Opera de Rosario, dirigido por Horacio Castillo, que asumió las dificultades a esta compleja partitura con solvencia, demostrando el crecimiento, que producción tras producción consiguen, mientras que Hadrian Avila Arzuza dirigió correctamente esta producción.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS