Escenario

Una película que llevará el drama de la pobreza al corazón de Hollywood

"Cafarnaúm", de Nadine Labaki, aspira al Oscar a mejor filme en lengua extranjera con un trabajo que dividió a la crítica en el Festival de Cannes.

Martes 19 de Febrero de 2019

La actriz y directora libanesa Nadine Labaki demoró cuatro años en rodar "Cafarnaúm", su cuarto filme y el tercero que se estrenará en Argentina. "Cafarnaúm", candidata al Oscar a mejor película en lengua extranjera y ganadora de cuatro galardones en el pasado festival de Cannes, ofrece un retrato sobre los padecimientos de un niño que vive en la extrema pobreza en Beirut y que demanda a sus padres por traerlo al mundo. Esta película que dividió a la crítica francesa al acusar a la directora de hacer "pornomiseria", se podrá ver en Rosario a partir del jueves.

"Es tan terrible verlo, y oírlo cuando te lo cuentan estos niños, las palizas a las que los someten, el maltrato, los abusos físicos y de palabra a los que estos niños están sometidos que son realidades impensables, insoportables para nosotros", afirmó la realizadora, primera mujer árabe que consiguió llegar a los Oscar.

En declaraciones a medios españoles, Labaki explicó que "la verdad siempre sale de la boca de los niños, porque un niño no responde a códigos, sólo dice lo que siente". Y esa era la versión que a ella le interesaba.

"Para mí -afirmó- era importante conseguir que este niño plasme directamente sus pensamientos en la pantalla, porque estamos acostumbrados a obviarlos, o a oír lo que el padre o la madre dicen por él".

"Cafarnaúm" desafía al espectador desde la primera secuencia: un niño aparece esposado declarando ante un juez que lo condenó a cinco años de cárcel por haber apuñalado a un hombre. Pero Zain, el niño, se defiende acusando a sus padres, a los que demanda por traerlo al mundo sin poder darle ni lo mínimo exigible. "El denuncia a todo el sistema denunciando a sus padres", explicó Labaki, que en 2007 compitió en el Festival de Mar del Plata con "Caramel".

Protagonizada por Zain Al Rafeea, un chico localizado por el equipo de Labaki en las calles de Beirut donde vivía una vida bastante parecida a la del protagonista, "Cafarnaúm" es "tremendamente real", afirmó Labaki, porque "en Beirut hay miles de niños viven en la miseria con sus padres y sus muchos hermanos".

"Hay niños que ya no reaccionan, sus ojos son simplemente nada, el vacío, no hablan. A estos niños de dos años años les ponés un juguete en las manos y no hacen nada con él. Lo pasaron tan mal que ya a los dos años no queda nada. Qué será de ellos cuando tengan 16, 18, 20 años. Qué ocurrirá con toda esa generación", planteó la cineasta.

Para Labaki, "está clarísimo que la política no ha servido", de modo que "ya sólo queda el arte. Y sí -afirmó- creo que una película puede hacer más que cien discursos políticos". La actriz y directora de cine, que ya ganó en Cannes con "¿Y ahora, a dónde vamos?" (2011), donde también estuvo nominada por "Caramel", su debut en 2007, llegó con "Cafarnaúm" hasta los Oscar.

Labaki reconoció que "Cafarnaúm" es su película más "oscura"; maduró, pero también la cambió la maternidad: "Está claro que ahora veo a mis hijos en esos niños; antes no podía verlo igual. Pero sobre todo me dí cuenta de que el mundo va mal", dijo.

"Muy mal, en realidad -enfatizó- y creo profundamente que hay que hacer algo. Los que hacemos cine debemos ser gente comprometida, entiendo que no querrá hacerlo todo el mundo, pero yo lo intento".

Ya desde el casting, Labaki supo que esa película cambiaría su vida: "Fueron cuatro años de preparación antes de empezar a rodar, y para localizar al protagonista hablamos con centenares de niños de la calle de todas las edades".

Lo que descubrió, dijo, es que "el mundo es el Cafarnaúm bíblico" -pueblo de Galilea que, en la antigüedad, era conocido por su desorden y superpoblación-. "Por eso mi película se llama así", explicó.

Esa mirada visceral hizo que parte de la crítica de Cannes acusara a la cineasta de hacer "pornomiseria", término difundido por los directores colombianos Luis Ospina y Carlos Mayolo que en los 70 reaccionaron contra el abuso en el cine de las condiciones de subdesarrollo y marginalidad y al que definieron como "cine miserabilista o pornomiseria".

"Me dolió porque mi idea era inocente. Es verdad, soy parte del sistema, no viví en el infierno, pero, ¿hice algo mal? Igual debería hacer caso a los críticos y ser más cínica, pero creo que ser cínico es una moda. Contener tus emociones significa ir contra tu naturaleza. ¿Por qué está mal tener sentimientos y empatizar con los demás? Me acusan de sensiblería, de pornomiseria, pero el objetivo del filme era que te pusieras en la piel del otro. No puedo hacer nada con esos cínicos que tienen sus propios problemas mentales", respondió con dureza la directora e invitó a los periodistas que la critican "desde una cafetería de Cannes" a ir a su país natal. "Que vengan a Líbano para que vean que la realidad es mucho más dura de lo que cuento".


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