Escenario

Una película para indagar en el inestable universo adolescente

Tres jóvenes hermanas en la casa familiar tienen que afrontar la muerte de su abuela. Ese fue el punto de partida para que la directora Milagros Mumenthale construya su premiada opera prima "Abrir puertas y ventanas", que se estrena pasado mañana en Rosario y que obtuvo galardones en los festivales de Locarno, La Habana y Mar del Plata, entre otros.

Miércoles 22 de Agosto de 2012

Tres jóvenes hermanas en la casa familiar tienen que afrontar la muerte de su abuela. Ese fue el punto de partida para que la directora Milagros Mumenthale construya su premiada opera prima "Abrir puertas y ventanas", que se estrena pasado mañana en Rosario y que obtuvo galardones en los festivales de Locarno, La Habana y Mar del Plata, entre otros. Según contó la directora a LaCapital, antes que el "duelo" por la muerte le interesó trabajar "la representación de la ausencia" y "las relaciones entre hermanos", un grupo de personas que deben comenzar a tomar "decisiones mirando hacia el futuro".

—¿Qué tenían en común temas como la ausencia, los hermanos y la muerte para incluirlos en tu ópera prima?

—En realidad hay dos temas que venía trabajando bastante en mis cortos, el de la representación de la ausencia y el de las relaciones entre hermanos. Son temas que me inquietan y me movilizan. La ausencia pone a las personas en un estado muy vulnerable y estas tres hermanas, que de alguna manera se quedan huérfanas de alguna manera, a una edad bastante temprana hace que deban tomar decisiones más rápidamente de lo que lo hubiesen hecho. Y también pone en foco el momento cuando se cae el pilar familiar, hace que todo se tambalee y pone en posición la relación de ellas. Tomar decisiones hace que uno empiece a juzgar o a ver al otro con otra mirada.

—Aunque toma como punto de partida la muerte, el duelo pasa a un segundo plano...

—En realidad no habla de un duelo inmediato porque es justamente la ausencia, qué pasa cuando algo ya no está, cuando nos falta, y sobre todo cuando nos falta una persona tan importante como la que nos educó. No toma el duelo, sino que es la falta de algo. Son tres chicas jóvenes en una casa, pero se puede ver que algo falta, que alguien ya no está. Evidentemente ese lugar que transitan estas chicas no les pertenece del todo. Es como ver qué quedó de esa persona que ya no está y para dónde dispara cada una de ellas.

—Cuando se habla de la familia parece tentador tomarlo como metáfora del país, de la sociedad. ¿Es una lectura que te interesó hacer?

—No. Me interesó poner más en contraposición el tema generacional, la generación de una mujer que tendría 70 años y los valores que podrían entrar en contradicción con una generación más nueva. Serían ciertos valores que se tenían antes y que hoy en día se están perdiendo. Siempre cuando uno inserta una historia que transcurre hoy en día inconscientemente uno habla un poco del país y de la sociedad. Pero no fue mi intención hacer una metáfora de la situación del país.

—¿Cómo formaste el elenco, donde si bien hay actrices de televisión, no elegiste figuras conocidas?

—Creo que hay pocos actores que a los 20 años tengan una trayectoria, que sean famosos o tengan un nombre reconocido. Y cuando son reconocidos es por un registro más televisivo, que es bastante distinto. Me interesó que tanto Martina Juncadella como Ailin Salas ya hubiesen hecho cine, tenían una pequeña trayectoria, pero para mi es importante en una película no ver el actor detrás. Después lo que buscábamos eran chicas que tuvieran cierta sensibilidad con el proyecto, que requería mucho ensayo y un trabajo previo bastante arduo.

—Hay rasgos en tu relato que sugieren climas de obras de Chejov, desde el título. ¿Fue una inspiración?

—Como referencia no lo tuve en cuenta, pero fue un comentario que volvió bastantes veces y de hecho cuando se estrenó en Francia le pusieron de título "Las tres hermanas". Pero me lo comentaron bastante. Yo a Chejov lo había leído en mi adolescencia y medio lo había borrado. Lo volví a leer después que terminé la película. Pero no, no fue una inspiración directa. Me parece que hay por ahí algo de eso que no pasa mucho en la superficie, pero donde cada diálogo en el fondo tiene su porqué. Nada está puesto al azar y hay que hilar fino porque la película habla del presente, pero también del pasado y hacia dónde van.

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