Escenario

Una película "difícil de catalogar" concebida en Rosario

La autora y los directores Diego Lublinsky y Alvaro Urtizberea contaron cómo se gestó “Hortensia”, con guión de la rosarina Alicia Giménez Guspí, que compitió en Mar del Plata.

Lunes 23 de Noviembre de 2015

Diego Lublinsky, director de televisión que debutó en el cine hace ocho años con "Tres minutos" vuelve a la pantalla grande con "Hortensia", un filme fuera de género aunque se acerca a la comedia entre surreal y naif, en codirección con Alvaro Urtizberea. La película cuenta con la codirección de Alvaro Urtizberea y el guión de la rosarina Alicia Giménez Guspí (ver aparte)

Hortensia tiene 22 años y está en problemas: su padre murió en electrocutado en Navidad y el último día del año la echan del trabajo, víspera de campanadas con las que descubre que su novio la engaña con su mejor amiga.

Angustiada y sola encuentra una carta que ella escribió cuando era adolescente, con dos metas por cumplir en la vida, enamorarse de un rubio como su padre, y diseñar el zapato perfecto, para lo que inicia un recorrido muy singular, fuera de lo común.

Lublinsky, egresado de la Enerc, comenzó su carrera en la televisión, participando en ciclos como el "Caiga quien caiga", de Mario Pergolini o el "El otro lado", de Fabián Polosecki; luego marchó a España y a su vuelta dirigió "Tres minutos", su primer largometraje, mientras que Alvaro Urtizberea que debuta como director, pertenece a una familia muy ligada al mundo del espectáculo.

El filme, en cartel en Rosario, tiene como figuras centrales a Camila Romagnolo, Agustín Scalise, David Szechtman, Gonzalo Urtizberea, Paula Carruega, y el perrito Simón. La idea, explicó Lublinsky, partió del guión escrito por Giménez Guspi. "Le presentamos la idea que teníamos de como contar su comedia, nos pusimos a trabajar los tres más David Bisbano, y llevo varios meses llegar a una versión final en la que todos nos sentíamos contentos con el resultado. Básicamente cada uno fue proponiendo la manera que le resultaba interesante y que le hacía gracia o lo emocionaba".

"Como en toda familia a alguien se le asigna el rol de la producción, es decir del trabajo que nadie quiere tomar pero que alguien debe hacer. En la mía me tocó a mí; andá a saber porque. Pero desde la producción siempre participé de las decisiones artísticas y sentí que ya era tiempo de tomar esas decisiones directamente, desde la dirección. Así fue que le propuse a Diego la codirección", dice Urtizberea.

Acerca del tono naif del relato, Urtizberea aseguró: "Tal vez el hecho de que los personajes fueran directos, sin caretas, sin filtros, los termina convirtiendo en naif. Y al quedar estos inmersos en una cultura no muy identificable, puede acercar la la película al surrealismo. Pero en realidad no sabemos bien en qué medida se mezclan. Creo que puede ser un resultado no buscado."

Pero, según Lublinsky, "el guión ya planteaba algunas situaciones que conducían a lugares poco habituales". "Tal vez eso fue lo que más nos gustó y lo que tratamos de profundizar al concebir el universo en el que se movería Hortensia".

Para Urtizberea, el resultado también es atractivo por las dificultades que plantea al espectador. "Desde las opiniones de los espectadores y de las críticas que tuvo la película, vemos que «Hortensia» es un tanto difícil de clasificar. Comedia romántica, dramática, tragicomedia, comedia asordinada, drama... difícil de catalogar".

Acerca de las metas de la protagonista, Urtizberea aseguró: "Tiene que ver con que uno a veces se aferra a objetivos ridículos para no paralizarse, para salir adelante y en ese andar, en ese hacer, puede ir encontrando objetivos más auténticos para uno mismo, como le podría pasar a Hortensia".

“Fue como estar dentro de mis sueños”

“Fue como estar dentro de mis sueños”, dijo la rosarina Alicia Giménez Guspí cuando ingresó al set de rodaje de “Hortensia”, cuyo guión lleva su firma. Egresada de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc) con una especialización en guión cinematográfico y de la Universidad Nacional de San Martín donde cursó la licenciatura en la Enseñanza de la Artes Audiovisuales, “Hortensia” fue su primer largometraje. Actualmente en cartel en los cines El Cairo y Village, de Rosario, la película dirigida por Alvaro Urtizberea y Diego Lublinski participó del último Festival de Cine de Mar del Plata.
  “La propuesta me llegó cuando estaba escribiendo con otra autora de televisión unos capítulos de una serie de televisión para niños y adolescentes llamada «Súper Torpe» de la productora RGB. Esta autora me comentó que el productor Alvaro Urtizberea estaba buscando un largometraje de comedia. Yo me acordé que tenía guardado un guión que había escrito en 1999. A partir de ahí nos pusimos a trabajar a distancia, vía Skype, yo en Rosario y ellos en Buenos Aires, en la reescritura del guión”.
  Sobre la inspiración para el relato contó que las circunstancias de hace 17 años “es probable” que hayan influido en el resultado final. “La primera versión la escribí en una noche cuando tenía 21 años. Quería evitar que el personaje se pareciera a mí, pero como trata de una joven intentando madurar es probable que lo que haya querido contar haya estado atravesado por lo que transitaba en aquel momento. Quería ver cómo me salía escribir una historia con la estructura que suelen sugerir los manuales de escritura de guión porque pensaba que así no le iba a errar. Por otra parte no me salen los personajes convencionales o estereotipados; me es imposible pensar una historia donde no haya cierta extravagancia. Escribí una comedia, que es el género donde siempre me sentí más cómoda. Quería que mi personaje elaborara estrategias para salir de una situación dolorosa, como la muerte por electrocución de su padre, la ausencia de su madre y el engaño de su novio con su mejor amiga, pero que estas estrategias fueran las equivocadas ya que le impedían madurar”.
  Giménez Guspí dijo que tuvo “una gran conexión creativa” con los directores. “Esto -explicó- nos permitió seguir creando sobre el guión. Cada uno hizo su aporte y tuve la suerte de dar con personas que respetaron absolutamente el alma del guión y la esencia de los personajes. El día que aparecí durante el rodaje de la película y vi el vestuario, la escenografía, a los actores me invadió inmediatamente una sensación extrañísima, como si estuviera dentro de mis sueños, dentro de mi imaginación pero en la realidad. Tuve la suerte de poder ver concretada la ficción de lo que había imaginado”.

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