Escenario

Una obra que revela con humor el ADN de la idiosincrasia argentina

El director Eduardo Ceballos estrena su versión de "El conventillo de la Paloma". La pieza, un clásico de Alberto Vaccarezza, se desarrolla en un típico inquilinato.

Sábado 17 de Enero de 2009

"El conventillo de la Paloma", uno de los exponentes clásicos del sainete argentino, vuelve a escena. La obra, una adaptación del texto de Alberto Vaccarezza, se estrena esta noche, a las 21.30 en el Teatro Nacional Rosario, Córdoba 1331. Se trata de una ambiciosa propuesta del director rosarino Eduardo Ceballos, quien repone la pieza después de quince años.

Serán, en principio, cinco funciones a partir de hoy y los próximo sábados y domingos de enero, en las cuales se mostrará con humor la atmósfera multicultural de los conventillos que engendró una idiosincrasia cien por ciento argentina. En ese marco de convivencia obligada y no siempre armónica se desata el conflicto con la llegada de Paloma, una mujer que genera celos entre las mujeres de los flamantes y deslumbrados inmigrantes varones.

El elenco está integrado por Carlos García, Nives Paschetto, Ricardo Pagliaro, Leo Zucca, Christian Alvarez, Viviana Miranda, Cristian Galati, Julieta Turco, Víctor Hugo Ferraro y Gisela Bernardini. Participan además el guitarrista Camilo Orlando y el bandoneonista Gustavo Sordelli.

Ceballos, que había montado la pieza en 1994 en versión de clown, dijo que ahora decidió una puesta en escena dinámica. Además del elenco, formado por diez actores, intervendrán un guitarrista y un bandoneonista, que acompañarán las partes cantadas de la obra.

El director señaló que le interesó la propusta por diversas razones. Entre ellas, porque se trata de un tipo de texto que "si no se hace conocido sobre un escenario, es bastante difícil que alguien se aboque a leerlo. Esto es así aún tratándose del sainete que es un estilo netamente argentino", subrayó.

Asimismo consideró que una pieza de estas características "da la posibilidad de actuar a actores conocidos, con experiencia y trayectoria en el género, pero que por los rumbos que tomó el teatro hoy no están en actividad".

En ese sentido explicó: "Mucho de lo que se ve hoy en día está encuadrado en un hiperrealismo. Cambió también el autor que hacía el trabajo de escritura; el dramaturgo actual escribe el texto junto al director y los actores. Creo que, aunque no en todos los casos, eso hace que los textos no tengan la profundidad que tienen muchos clásicos. Son buenos trabajos, te entretienen, pero corren el riesgo de que el espectador no se lleve nada para seguir pensando al finalizar la función", explicó el director. l

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