Escenario

Una obra de humor negro que le saca la lengua a la muerte

Ver a los cinco personajes de "El contrato" en escena es como estar ante Los Locos Adams. Ninguno es demasiado normal -en caso de que algo definiera ser normal- y desde ya que los cinco son entrañables.

Miércoles 13 de Febrero de 2019

Ver a los cinco personajes de "El contrato" en escena es como estar ante Los Locos Adams. Ninguno es demasiado normal -en caso de que algo definiera ser normal- y desde ya que los cinco son entrañables.

La puesta dirigida por Gloria Piñero, que vuelve a escena de Kika Arte en Bar el jueves 14 de marzo, es una metáfora sobre el valor de la vida. Y lo más significativo de esta obra escrita por Víctor Rossetti, que además la protagoniza, es que se aborda desde un humor negro que mueve a carcajada y reflexión.

Carmelo López Castañeda (Rossetti) sale a escena y mira de reojo a los espectadores, que habitualmente llenan la pequeña pero acogedora sala de Urquiza y Presidente Roca. Carmelo dice que hay que animarse a vivir intensamente. "Agonicen" propone, en alusión a disfrutar al máximo la vida hasta el último instante.

Detrás de esa frase profunda lanza una propuesta comercial desde un costado empresario, por así decirlo. Su objetivo es abrir un cementerio y, claro, para que su negocio resulte necesita clientes. Pronto llegarán sus secuaces: un espástico Estéfano (Pablo Herrero); Asunta (Carina Ojeda) y Olivia (Antonela Calelo). El tema es conseguir a la primera clienta para el descanso eterno. Y ahí llegará, con cara de inocente, Amalia (Alejandra Santalla), una bibliotecaria a la que no le gusta el frío ni el calor y se deprime por casi todo.

Estéfano, Asunta, Olivia y principalmente Carmelo tratarán de convencer a Amalia para que firme un contrato bastante extraño. En el mismo se garantiza un trabajo, que durará sólo un día, en el que no tendrá nada que hacer, sólo descansar. La propuesta parece tentadora hasta que le dicen que cuando entre a ese lugar quizá no salga nunca más. Amalia es inocente pero no tonta, y cuando descubre que la quieren matar querrá escaparse, se aterroriza, mira a la gente y ahí mostrará lo mejor de sí. Porque con los ojos encendidos comenzará a decir por qué motivos no quiere morirse: porque tiene ganas de ver el mar, porque le quedan mañanas por descubrir y libros por leer. Simple y profundo, su mensaje es aferrarse con las dos manos a eso que llaman vida.

"El contrato" tiene el mérito de decir mucho en poco tiempo. Porque en apenas 45 minutos, la obra irá del entretenimiento a la risa y también le dará paso a la emoción, sin apelar a golpes bajos, con sutileza. El humor negro recorre la obra de punta a punta pero gracias a las disparatadas y logradas actuaciones, no cae agresivo. La muerte es un tema escabroso y no es fácil de abordar sobre tablas. Sin embargo, gracias a la propuesta de El Espejo Teatro, esta comedia negra fluye. Y lo más gratificante es que después de los aplausos del final uno se queda pensando que ante la proximidad de una muerte inminente, no hay nada mejor que vivir la vida.


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