Escenario

Una nueva oportunidad para un clásico incombustible del terror

"La masacre de Texas. El origen de Leatherface" es una precuela sobre las razones de la violencia del personaje protagónico. Es la octava película de la franquicia que debutó en 1974.

Jueves 30 de Agosto de 2018

"La masacre de Texas", considerada como una de las franquicias del género de terror más exitosas de todos los tiempos, tiene ahora una precuela que revela el origen del Loco de la Motosierra. Después de ocho secuelas, los directores franceses Alexandre Bustillo y Julien Maury se embarcaron en la tarea de darle un pasado al personaje con máscara de piel humana en "La masacre de Texas. El origen de Leatherface" que se estrena hoy en Rosario.

Bustillo y Maury dieron el gran golpe en el género cuando su filme "A l'Intérieur" (2007) pisó fuerte en el Festival de Cannes de ese año para luego arrasar con cuatro galardones en el Festival de Sitges. Luego de varios intentos dieron el salto a Hollywood y tomaron a su cargo este clásico al que intentan darle una nueva perspectiva y cuyo lanzamiento coincidió con el fallecimiento del director y uno de los guionistas de la película original, Tobe Hooper, a finales del pasado mes de agosto.

La película comienza cuando cuatro violentos adolescentes -Jackson, Bud, Ike y Clarice-, se escapan de un hospital psiquiátrico y secuestran a Lizzy, una de las enfermeras, a la que arrastrarán a un viaje infernal en el que verán todo tipo de horrores mientras los persigue Hal Hartman, un Ranger trastornado de Texas que busca venganza.

Mientras, uno de los cuatro fugitivos, Jackson Sawyerse, verá como en su destino le esperan todo tipo de horrores que destruirán su mente y lo convertirán en un psicópata conocido como Leatherface.

Bustillo y Maury se hicieron cargo de un guión de Seth M. Sherwood basado en los personajes de Kim Henkel y Tobe Hooper, los responsables originales de la saga, y decidieron darle una nueva perspectiva. "Aceptamos porque la saga tiene una estructura narrativa similar que se enfoca sobre un grupo de adolescentes que se internan en la propiedad de esta familia de psicópatas y son asesinados. Sin embargo en este caso tenía el aspecto de una road movie con adolescentes y sentimos que podíamos sumar nuestro universo. Vimos la oportunidad de aportar algo distinto o fresco. Y es así porque en nuestras películas de terror lo que nos interesa desde el principio es intentar sorprender a los amantes del género. Nosotros mismos lo somos y sabemos que los amantes del terror conocen todos los trucos, así que es realmente un desafío intentar sorprender".

Según contaron al portal La Zona Muerta, uno de los aportes de la dupla fue paradójicamente la moderación de algunas imágenes. "Cuando leímos por primera vez el guión nos gustó el trabajo, pero igualmente consultamos si sería posible cambiar las escenas brutales". Bustillo y Maury consideraron que la violencia en el primer borrador era "desproporcionada". "Por ejemplo -explicaron- al final de la película había muchas personas asesinadas con motosierra y era demasiado, así que decidimos aportar nuestra propia visión de la violencia en esta obra. Pero estuvimos obligados a seguir el camino marcado por Millennium en cuanto a este tipo de comienzo con los inadaptados y se mostraron atentos a las sugerencias y nos apoyaron en todo".

Ambos realizadores coincidieron en que, a pesar de los aportes personales que incorporaron, su intención no fue competir con el filme original al que consideraron insuperable. "La original es seguramente la más potente y definitiva película de terror, por lo que es imposible hacer una obra mejor que «La masacre de Texas» y un trabajo superior que el que hizo Tobe Hooper, que fue algo totalmente perfecto. Sin embargo, esto no quita para que hayamos intentado hacer un film mejor que el de Tobe Hooper", bromeó.

En ese sentido, añadió: "En cualquier caso, hemos querido hacer algo totalmente diferente. Dado que no podíamos hacerla mejor, decidimos que no queríamos hacer lo mismo, así que intentamos hacer algo diferente y poético, muy raro en el cine de terror, en la línea de «Las vírgenes suicidas», de Sofia Coppola, o «Badlands», de Terence Malick, algo más pacífico y tranquilo".


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